Tips Litúrgicos del Día
- Hoy es lunes de la 30ª semana del Tiempo Ordinario, día ferial en el calendario universal.
- El color litúrgico es el verde, signo de esperanza y crecimiento en la vida cristiana.
- Al no ser solemnidad ni memoria obligatoria, no se rezan las moniciones propias; se omite el Gloria y el Credo.
- Procura llegar unos minutos antes a Misa para disponer tu corazón en silencio.
- Recuerda que la liturgia ferial también es fuente de gracia: cada día es una oportunidad de encuentro con Cristo.
- Si participas en la Misa dominical, lleva el Evangelio del domingo a tu vida cotidiana durante la semana.
Citas Bíblicas del Día
- "Sean buenos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, como Dios los perdonó a ustedes en Cristo." — Ef 4, 32
- "Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los burlones, sino que en la ley del Señor está su delicia y la medita día y noche." — Sal 1, 1-2
- "Mujer, quedas libre de tu enfermedad." — Lc 13, 12
Santo del Día
El 26 de octubre la Iglesia celebra a San Evaristo, Papa y mártir, que gobernó la Iglesia de Roma a comienzos del siglo II (aproximadamente entre los años 97 y 105). De origen griego, sucedió a San Clemente y organizó la comunidad cristiana en tiempos de intensa persecución bajo el emperador Trajano. La tradición lo recuerda como un pastor celoso que fortaleció la estructura de la Iglesia primitiva, instituyó los primeros títulos parroquiales en Roma y entregó su vida por la fe. Su testimonio nos recuerda que la fidelidad a Cristo, aun en medio de las dificultades, es semilla de una Iglesia viva y fecunda.
Primera Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
Ef 4, 32 — 5, 8
Hermanos: Sean buenos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.
Como hijos amados de Dios, procuren imitar a Dios y caminen en el amor, a ejemplo de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y sacrificio de suave olor.
Que la fornicación, la impureza y la avaricia no se nombren siquiera entre ustedes, como conviene a los santos. Nada de palabras obscenas, ni necedades, ni groserías, que no convienen; más bien, den gracias a Dios. Porque han de saber que nadie que se entrega a la fornicación, a la impureza o a la avaricia, que es una idolatría, tendrá parte en el Reino de Cristo y de Dios.
Que nadie los engañe con razonamientos vanos, pues por esas cosas viene la ira de Dios sobre los desobedientes. No sean, pues, partícipes de esas cosas. Porque ustedes antes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Caminen como hijos de la luz.
Palabra de Dios.
Salmo
Sal 1, 1-4. 6
R/. Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los burlones;
sino que en la ley del Señor está su delicia
y la medita día y noche. R/.
Será como un árbol plantado junto al agua,
que da fruto a su tiempo
y no se marchitan sus hojas;
todo lo que emprenda, prosperará. R/.
No así los impíos, no así:
son como paja que arrebata el viento.
Porque el Señor cuida el camino de los justos,
pero el camino de los impíos conduce a la perdición. R/.
Evangelio del Día
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Lc 13, 10-17
Un sábado, Jesús estaba enseñando en una sinagoga. Había allí una mujer que desde hacía dieciocho años estaba poseída por un espíritu que la tenía enferma; andaba encorvada y no podía enderezarse de ninguna manera. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: "Mujer, quedas libre de tu enfermedad". Le impuso las manos y, al instante, la mujer se enderezó y se puso a alabar a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiera curado en sábado, dijo a la gente: "Hay seis días para trabajar; vengan esos días a curarse, y no el sábado".
El Señor le respondió: "Hipócritas, ¿acaso cada uno de ustedes no desata en sábado su buey o su burro del pesebre para llevarlo a beber? Pues a esta mujer, que es hija de Abraham, y que Satanás tenía atada desde hace dieciocho años, ¿no había que soltarla de esta atadura en día de sábado?".
Al decir esto, todos sus adversarios quedaron avergonzados, mientras que la gente se alegraba de todas las maravillas que él hacía.
Palabra del Señor.
Oración de los Fieles
A cada intención respondemos:
R/. Señor, escúchanos.
- Por la santa Iglesia, para que, guiada por el Espíritu Santo, sea signo de liberación y esperanza para todos los que sufren. R/.
- Por el Papa, los obispos y los sacerdotes, para que anuncien con valentía la misericordia de Dios sin dejarse vencer por las críticas. R/.
- Por los enfermos, los encorvados por el peso de la vida y los que han perdido la esperanza, para que encuentren en Cristo la fuerza para levantarse. R/.
- Por los migrantes y sus familias, para que sean acogidos con caridad y encuentren caminos de dignidad y paz. R/.
- Por las familias, para que sean lugares donde se viva el perdón, la fidelidad y la alegría del amor. R/.
- Por los que difunden el Evangelio en medios digitales, especialmente por la web caminoyoracion.org, para que su labor lleve esperanza a muchos corazones. R/.
Moción de Presentación de Ofrendas
Hermanos, presentamos ahora sobre el altar el pan y el vino, fruto de nuestro trabajo y signo de nuestra entrega. Que estas ofrendas, unidas a nuestras alegrías y sufrimientos, se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, para que también nosotros, como la mujer del Evangelio, seamos enderezados y liberados.
Oración de Comunión Espiritual
Señor Jesús, creo que estás real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte espiritualmente en mi corazón. Ya que ahora no puedo comulgarte sacramentalmente, ven a mí con tu gracia y tu amor. Que tu presencia me fortalezca, me sane y me enderece, para que camine siempre como hijo de la luz. Amén.
Reflexión del Día
El Evangelio de hoy nos presenta a una mujer que llevaba dieciocho años encorvada. No era solo una enfermedad física: era un peso que le impedía mirar al cielo, encontrarse con los ojos de los demás y caminar con dignidad. Cuántas veces nosotros también andamos encorvados, cargando el peso del cansancio, la culpa, la preocupación por el futuro o la tristeza por los que amamos.
Jesús no espera a que la mujer le pida ayuda. Él la ve, la llama y la libera. En ese gesto descubrimos el corazón de Dios: un Padre que se adelanta, que mira con ternura a sus hijos doblegados por la vida y que no se resigna a dejarlos postrados. La frase del Señor es contundente: "Mujer, quedas libre de tu enfermedad". No hay atadura que resista su palabra.
Sin embargo, el jefe de la sinagoga se escandaliza. Le molesta que la curación ocurra en sábado. Cuántas veces también nosotros, con mentalidad estrecha, ponemos reglas antes que personas, horarios antes que misericordia. Jesús nos enseña que el bien nunca es un escándalo, y que la ley está al servicio del amor, no al revés.
Esta Buena Noticia tiene un eco especial para quienes han tenido que dejar su tierra, para los migrantes que cargan la ausencia de los suyos y el peso de empezar de nuevo. También para los padres y madres que sostienen la familia con esfuerzo silencioso, a veces sintiéndose encorvados por las dificultades. Y para todos los fieles que, aun en medio de la rutina, buscan cada día la presencia de Dios.
La mujer del Evangelio nos enseña dos cosas: dejarse mirar por Cristo y dejarse enderezar por Él. No basta con reconocer el peso; hay que permitir que el Señor nos toque, aunque sea en sábado, aunque no sea el momento que habíamos planeado. Su gracia no respeta nuestros calendarios, porque su amor siempre llega a tiempo.
Hoy, como nos recuerda san Pablo en la primera lectura, estamos llamados a caminar como hijos de la luz. Perdonar, ser compasivos, dejar atrás la amargura. Ese es el fruto de quien ha sido enderezado por Dios. La gratitud de aquella mujer, que se puso a alabar a Dios, debe ser también la nuestra.
Que esta jornada nos encuentre con la espalda recta y el corazón levantado, dando gracias porque Cristo sigue pasando por nuestras sinagogas, sigue llamándonos por nuestro nombre y sigue liberándonos de toda atadura.
Moción de Despedida
Hermanos, hemos recibido la Palabra que libera y el Pan que fortalece. Vayan en paz y lleven a sus hogares, trabajos y comunidades la alegría de saberse hijos amados de Dios. Que el Señor, que enderezó a la mujer encorvada, los sostenga cada día y haga de ustedes testigos de su misericordia. Pueden ir en paz.
Referencias
Conferencia Episcopal Española. (2019). Leccionario de la Iglesia Católica: Tiempo Ordinario. BAC.
Pontificia Comisión Bíblica. (2002). La interpretación de la Biblia en la Iglesia. Librería Editrice Vaticana.
Sagrada Congregación para el Culto Divino. (1969). Ordenación general del Misal Romano. Librería Editrice Vaticana.
Santa Sede. (2001). Directorio sobre la piedad popular y la liturgia. Librería Editrice Vaticana.
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