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Laudes de hoy Sábado 14 de Noviembre de 2026 – Sábado de la 32ª semana del Tiempo Ordinario

🕊️ Oraciones y Liturgia de Hoy (Jueves 29 de Octubre)
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Liturgia de las Horas: Laudes de Hoy

Invocación Inicial

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Invitatorio: Salmo 94

Antífona del Invitatorio: Al Señor, en cuyas manos está nuestra vida, vengan, adorémosle.

Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva.
Lleguemos ante su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos de alabanza.

R/. Al Señor, en cuyas manos está nuestra vida, vengan, adorémosle.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano sobre todos los dioses.
En sus manos están los abismos de la tierra,
y suyas son las cimas de las montañas;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
y la tierra firme, formada por sus manos.

R/. Al Señor, en cuyas manos está nuestra vida, vengan, adorémosle.

Vengan, postrémonos en adoración,
arrodillémonos ante el Señor, nuestro Creador;
porque él es nuestro Dios,
y nosotros el pueblo de su rebaño,
las ovejas de su mano.

R/. Al Señor, en cuyas manos está nuestra vida, vengan, adorémosle.

¡Ojalá escuchen hoy su voz!
«No endurezcan el corazón como en Meribá,
como en el día de Masá en el desierto,
donde sus padres me tentaron y me probaron,
aunque habían visto mis obras.

R/. Al Señor, en cuyas manos está nuestra vida, vengan, adorémosle.

Durante cuarenta años me asqueó aquella generación,
y dije: "Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mis caminos";
por eso juré en mi cólera
que no entrarían en mi descanso».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona del Invitatorio: Al Señor, en cuyas manos está nuestra vida, vengan, adorémosle.

Himno Oficial

En este sábado en calma,
Dios de luz y claridad,
abre los ojos del alma
a tu santa majestad. Amén.

Salmodia

Salmo 91 (Alabanza al Creador en el día de reposo)

Antífona 1: Es bueno dar gracias al Señor y tocar para tu nombre, oh Altísimo.

Es bueno dar gracias al Señor y tañer para tu nombre, oh Altísimo;
proclamar por la mañana tu misericordia y de noche tu fidelidad.
El justo crecerá como una palmera, se alzará como un cedro del Líbano.
Plantado en la casa del Señor, en los atrios de nuestro Dios florecerá.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Es bueno dar gracias al Señor y tocar para tu nombre, oh Altísimo.

Cántico de Ezequiel 36, 16-23 (Dios santificará su gran nombre restaurando a su pueblo)

Antífona 2: Mostraré la santidad de mi nombre grande y sabrán que yo soy el Señor.

Hijo de hombre, cuando la casa de Israel habitaba en su tierra, la profanó con su conducta.
Pero yo tuve compasión de mi santo nombre profanado entre las naciones.
Mostraré la santidad de mi nombre grande, y sabrán las naciones que yo soy el Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2: Mostraré la santidad de mi nombre grande y sabrán que yo soy el Señor.

Salmo 8 (Majestad de Dios y grandeza del ser humano)

Antífona 3: Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.
Al ver tu cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has fijado:
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él?
Lo coronaste de gloria y dignidad.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3: Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

Lectura Breve y Responsorio

Nosotros aguardamos, según su promesa, cielos nuevos y tierra nueva, en los que habite la justicia. Por eso, queridos míos, mientras aguardáis esto, procurad ser hallados por él sin mancha ni reproche, en paz. (2 Pedro 3, 13-14)

R/. Escucha mi voz según tu misericordia, Señor.
V/. Dame vida conforme a tu palabra.

Cántico Evangélico: Benedictus (Cántico de Zacarías)

Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

Preces Comunitarias

Demos gracias a Cristo, sol de justicia que ilumina nuestro caminar, y digámosle con fe:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Por la santa Iglesia, para que anuncie con fidelidad el Evangelio a todas las gentes:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Por los que sufren enfermedad, soledad o aflicción, para que sientan tu consuelo divino:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Por nuestra comunidad orante de Camino y Oración, para que crezcamos en el amor fraterno:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Unidos como hijos de Dios, digamos con amor la oración de los discípulos:
Padre nuestro, que estás en el cielo...

Oración Conclusiva y Bendición

Dios todopoderoso y eterno, que nos has llamado a la fe y a la oración perseverante, concédenos, por tu gracia, orar sin desanimarnos y vivir con justicia, para que un día contemplemos tu rostro en la gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Publicado por José Luis Toro y el Equipo Pastoral de Camino y Oración.

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