Liturgia de las Horas: Laudes de Hoy
📅 Fecha: Martes 10 de Noviembre de 2026 | 📖 Salterio: Semana IV | 🕊️ Conmemoración: San León Magno, papa y doctor de la Iglesia
Invocación Inicial
V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza.
Invitatorio: Salmo 94
Antífona del Invitatorio: Al Dios vivo y verdadero, vengan, adorémosle.
Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva.
Lleguemos ante su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos de alabanza.
R/. Al Dios vivo y verdadero, vengan, adorémosle.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano sobre todos los dioses.
En sus manos están los abismos de la tierra,
y suyas son las cimas de las montañas;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
y la tierra firme, formada por sus manos.
R/. Al Dios vivo y verdadero, vengan, adorémosle.
Vengan, postrémonos en adoración,
arrodillémonos ante el Señor, nuestro Creador;
porque él es nuestro Dios,
y nosotros el pueblo de su rebaño,
las ovejas de su mano.
R/. Al Dios vivo y verdadero, vengan, adorémosle.
¡Ojalá escuchen hoy su voz!
«No endurezcan el corazón como en Meribá,
como en el día de Masá en el desierto,
donde sus padres me tentaron y me probaron,
aunque habían visto mis obras.
R/. Al Dios vivo y verdadero, vengan, adorémosle.
Durante cuarenta años me asqueó aquella generación,
y dije: "Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mis caminos";
por eso juré en mi cólera
que no entrarían en mi descanso».
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona del Invitatorio: Al Dios vivo y verdadero, vengan, adorémosle.
Himno Oficial
Amanece la bendición,
Dios creador soberano,
concede al fiel corazón
ser instrumento en tu mano. Amén.
Salmodia
Salmo 100 (Alegría de servir en el templo del Señor)
Antífona 1: Servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores.
Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.
Sabed que el Señor es Dios: que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entrad por sus puertas dando gracias, bendiciendo su nombre: el Señor es bueno.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 1: Servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores.
Cántico de Daniel 3, 26.27.29.34-41 (Plegaria de Azarías en el horno de fuego)
Antífona 2: Acepta, Señor, nuestro corazón arrepentido y nuestro espíritu humillado.
Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres: alabado y glorioso es tu nombre por los siglos.
Porque eres justo en cuanto has hecho con nosotros.
Hemos pecado, hemos cometido iniquidad apartándonos de ti.
Pero por el honor de tu nombre no nos desampares para siempre,
no rompas tu alianza ni nos retires tu misericordia.
Acepta nuestro corazón arrepentido y nuestro espíritu humilde.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 2: Acepta, Señor, nuestro corazón arrepentido y nuestro espíritu humillado.
Salmo 143, 1-10 (Oración por la victoria y la libertad)
Antífona 3: Bendito el Señor, mi Roca, mi alcázar y mi libertador.
Bendito el Señor, mi Roca, que adiestra mis manos para el combate, mis dedos para la pelea;
mi bienhechor, mi alcázar, mi baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio.
Señor, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él?
El hombre es igual que un soplo; sus días, como una sombra que pasa.
Señor, inclina tu cielo y desciende; toca los montes para que echen humo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 3: Bendito el Señor, mi Roca, mi alcázar y mi libertador.
Lectura Breve y Responsorio
Os exhortamos, hermanos: amonestad a los que viven desordenadamente, consolad a los que están desanimados, sostened a los débiles, sed pacientes con todos. Procurad que nadie devuelva mal por mal, sino buscad siempre el bien entre vosotros y con todos. (1 Tesalonicenses 5, 14-15)
R/. Señor, tú eres mi auxilio.
V/. No me dejes ni me abandones.
Cántico Evangélico: Benedictus (Cántico de Zacarías)
Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.
Preces Comunitarias
Demos gracias a Cristo, sol de justicia que ilumina nuestro caminar, y digámosle con fe:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.
Por la santa Iglesia, para que anuncie con fidelidad el Evangelio a todas las gentes:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.
Por los que sufren enfermedad, soledad o aflicción, para que sientan tu consuelo divino:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.
Por nuestra comunidad orante de Camino y Oración, para que crezcamos en el amor fraterno:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.
Unidos como hijos de Dios, digamos con amor la oración de los discípulos:
Padre nuestro, que estás en el cielo...
Oración Conclusiva y Bendición
Dios todopoderoso y eterno, que en tu amor infinito superas los méritos y deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia, para que perdones lo que nos remuerde la conciencia y nos concedas lo que no nos atrevemos a esperar. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.
🕊️ Continúa tu Oración con Camino y Oración
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Publicado por José Luis Toro y el Equipo Pastoral de Camino y Oración.
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