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Laudes de hoy Lunes 9 de Noviembre de 2026 – La Dedicación de la Basílica de Letrán - Fiesta

🕊️ Oraciones y Liturgia de Hoy (Jueves 29 de Octubre)
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Liturgia de las Horas: Laudes de Hoy

Invocación Inicial

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Invitatorio: Salmo 94

Antífona del Invitatorio: Al Señor, que hizo el cielo y la tierra, vengan, adorémosle.

Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva.
Lleguemos ante su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos de alabanza.

R/. Al Señor, que hizo el cielo y la tierra, vengan, adorémosle.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano sobre todos los dioses.
En sus manos están los abismos de la tierra,
y suyas son las cimas de las montañas;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
y la tierra firme, formada por sus manos.

R/. Al Señor, que hizo el cielo y la tierra, vengan, adorémosle.

Vengan, postrémonos en adoración,
arrodillémonos ante el Señor, nuestro Creador;
porque él es nuestro Dios,
y nosotros el pueblo de su rebaño,
las ovejas de su mano.

R/. Al Señor, que hizo el cielo y la tierra, vengan, adorémosle.

¡Ojalá escuchen hoy su voz!
«No endurezcan el corazón como en Meribá,
como en el día de Masá en el desierto,
donde sus padres me tentaron y me probaron,
aunque habían visto mis obras.

R/. Al Señor, que hizo el cielo y la tierra, vengan, adorémosle.

Durante cuarenta años me asqueó aquella generación,
y dije: "Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mis caminos";
por eso juré en mi cólera
que no entrarían en mi descanso».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona del Invitatorio: Al Señor, que hizo el cielo y la tierra, vengan, adorémosle.

Himno Oficial

Nueva semana y nuevo afán,
Señor de la providencia,
danos de tu gracia el pan
y tu divina presencia. Amén.

Salmodia

Salmo 89 (Súplica ante la brevedad de la vida humana)

Antífona 1: Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.
Antes que naciesen los montes o brotase la tierra y el orbe,
desde siempre y por siempre tú eres Dios.

Mil años en tu presencia son un ayer que pasó, una vigilia de la noche.
Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato.
Bájenos la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

Cántico de Isaías 42, 10-16 (Cántico nuevo al Señor vencedor)

Antífona 2: Cantad al Señor un cántico nuevo: resuene su alabanza en los confines del orbe.

Cantad al Señor un cántico nuevo, llegue su alabanza desde el confín de la tierra.
Resuene el mar y cuanto lo llena, las islas y sus habitantes.
Alce la voz el desierto y sus ciudades, den gloria al Señor.

El Señor sale como un valiente, aviva su celo como un guerrero.
Guiaré a los ciegos por un camino que no sabían; ante ellos convertiré la tiniebla en luz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2: Cantad al Señor un cántico nuevo: resuene su alabanza en los confines del orbe.

Salmo 134 (Alabanza a Dios que hace maravillas)

Antífona 3: Alabad el nombre del Señor, vosotros los que servís en la casa de nuestro Dios.

Alabad el nombre del Señor, alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor, en los atrios de la casa de nuestro Dios.
Alabad al Señor porque es bueno, tañed para su nombre, que es amable.
El Señor hace todo lo que quiere en el cielo y en la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3: Alabad el nombre del Señor, vosotros los que servís en la casa de nuestro Dios.

Lectura Breve y Responsorio

Hermanos: Les mandamos en nombre del Señor Jesucristo que se aparten de cualquier hermano que viva ociosamente. Saben cómo deben imitarnos: trabajando con esfuerzo día y noche para no ser gravosos a nadie. (2 Tesalonicenses 3, 6-8)

R/. Inclina mi corazón a tus mandatos.
V/. Dame vida con tu palabra.

Cántico Evangélico: Benedictus (Cántico de Zacarías)

Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

Preces Comunitarias

Demos gracias a Cristo, sol de justicia que ilumina nuestro caminar, y digámosle con fe:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Por la santa Iglesia, para que anuncie con fidelidad el Evangelio a todas las gentes:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Por los que sufren enfermedad, soledad o aflicción, para que sientan tu consuelo divino:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Por nuestra comunidad orante de Camino y Oración, para que crezcamos en el amor fraterno:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Unidos como hijos de Dios, digamos con amor la oración de los discípulos:
Padre nuestro, que estás en el cielo...

Oración Conclusiva y Bendición

Dios todopoderoso y eterno, que en tu amor infinito superas los méritos y deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia, para que perdones lo que nos remuerde la conciencia y nos concedas lo que no nos atrevemos a esperar. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Publicado por José Luis Toro y el Equipo Pastoral de Camino y Oración.

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