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Oración por el Santo Padre

Moniciones, Lecturas y Evangelio del Viernes 27 de Noviembre de 2026 - Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa

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Tips Litúrgicos del Día

  • Color litúrgico: Verde.
  • Tiempo litúrgico: Tiempo Ordinario.
  • Ciclo ferial: Año II.

Santo del Día y Celebración: Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa

Índice del Artículo

Hoy la Iglesia celebra con gozo: Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Encomendamos nuestra jornada a su intercesión y testimonio de fidelidad al Evangelio.

Monición de Entrada

Queridos hermanos, hoy celebramos a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. La Virgen María, en su aparición a santa Catalina Labouré, nos dejó un signo de su amor maternal: la Medalla Milagrosa. Al entrar en esta celebración, abramos nuestros corazones para acoger su mensaje de fe, esperanza y caridad, y pidamos que, como ella, sepamos estar atentos a la voz de Dios en nuestra vida.

Citas Bíblicas y Proclamación de la Palabra

Primera Lectura

La primera lectura, del libro del Apocalipsis, nos muestra el triunfo final de Cristo y la nueva Jerusalén, la Iglesia, que desciende del cielo. El salmo nos invita a suspirar por el Señor como el ciervo por las fuentes. En el Evangelio, Jesús nos exhorta a estar vigilantes, porque el cielo y la tierra pasarán, pero sus palabras permanecerán. Escuchemos con atención estas lecturas que nos llaman a la esperanza y a la conversión.

Cita Bíblica: Apoc 20, 1-4. 11 -- 21, 2

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Cita Bíblica: Sal 83, 3-6. 8

R. R/. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

Santo Evangelio

Aclamación antes del Evangelio:
Aleluya, aleluya. Estén preparados, porque a la hora que menos piensen vendrá el Hijo del hombre. Aleluya. (Cf. Lc 21, 36)

Proclamación del Santo Evangelio según Lc 21, 29-33

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión del Día y Meditación Pastoral

En la fiesta de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, la liturgia nos sumerge en la esperanza escatológica: el Apocalipsis nos muestra el cielo nuevo y la tierra nueva, y el Evangelio nos llama a la vigilancia. María, la mujer vestida de sol, es la estrella que brilla en la noche del mundo y nos señala a Jesús, el Sol que no conoce ocaso. La Medalla Milagrosa, nacida del corazón inmaculado de María, es un recordatorio tangible de que no estamos solos: ella nos acompaña, nos protege y nos conduce hacia la meta, la Jerusalén celestial. En un tiempo en que muchos viven sin esperanza, la Virgen nos enseña a esperar contra toda esperanza, a confiar en las palabras de su Hijo que no pasarán.

José Luis Toro y el Equipo Pastoral de Camino y Oración queremos invitarte a que, en este día, mires la Medalla Milagrosa no como un objeto mágico, sino como un signo de fe. Que cada vez que la veas, recuerdes que María te dice: 'Yo estoy contigo, no temas; mi Hijo te ama y te espera'. Que esta certeza te impulse a vivir con alegría, a luchar contra el pecado y a tender la mano a los que sufren. La esperanza cristiana no es pasividad, sino compromiso activo con el Reino. Que la Virgen de la Medalla Milagrosa interceda por nosotros y nos alcance la gracia de perseverar hasta el final.

Oración Universal de los Fieles

Por la Iglesia, para que, guiada por la intercesión de María, sea signo creíble de la presencia de Dios en el mundo. Roguemos al Señor. | Por los gobernantes y responsables de las naciones, para que busquen el bien común y trabajen por la paz y la justicia. Roguemos al Señor. | Por los enfermos, los que sufren y los que han perdido la esperanza, para que encuentren en María el consuelo y la fortaleza que necesitan. Roguemos al Señor. | Por nosotros, para que, imitando las virtudes de la Virgen, vivamos en gracia y estemos preparados para el encuentro definitivo con Cristo. Roguemos al Señor.

Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma. Ya que no puedo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a ti. Señor, no me permitas jamás separarme de ti. Amén.

Recursos y Enlaces Litúrgicos de Camino y Oración

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