0%

Laudes de hoy Viernes 30 de Octubre de 2026 – Viernes de la 30ª semana del Tiempo Ordinario

🕊️ Oraciones y Liturgia de Hoy (Viernes 23 de Octubre)
Guía del Mes →
🌅 Rezar Laudes 📖 Evangelio del Día 🌇 Rezar Vísperas 🌙 Completas

Liturgia de las Horas: Laudes de Hoy

Invocación Inicial

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Invitatorio: Salmo 94

Antífona del Invitatorio: Al Señor, roca de nuestra salvación, vengan, adorémosle.

Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva.
Lleguemos ante su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos de alabanza.

R/. Al Señor, roca de nuestra salvación, vengan, adorémosle.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano sobre todos los dioses.
En sus manos están los abismos de la tierra,
y suyas son las cimas de las montañas;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
y la tierra firme, formada por sus manos.

R/. Al Señor, roca de nuestra salvación, vengan, adorémosle.

Vengan, postrémonos en adoración,
arrodillémonos ante el Señor, nuestro Creador;
porque él es nuestro Dios,
y nosotros el pueblo de su rebaño,
las ovejas de su mano.

R/. Al Señor, roca de nuestra salvación, vengan, adorémosle.

¡Ojalá escuchen hoy su voz!
«No endurezcan el corazón como en Meribá,
como en el día de Masá en el desierto,
donde sus padres me tentaron y me probaron,
aunque habían visto mis obras.

R/. Al Señor, roca de nuestra salvación, vengan, adorémosle.

Durante cuarenta años me asqueó aquella generación,
y dije: "Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mis caminos";
por eso juré en mi cólera
que no entrarían en mi descanso».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona del Invitatorio: Al Señor, roca de nuestra salvación, vengan, adorémosle.

Himno Oficial

Miserere, Dios clemente,
por la llaga del amor,
mira al pueblo penitente
que suplica con fervor. Amén.

Salmodia

Salmo 50 (Miserere: Súplica sincera de purificación)

Antífona 1: Misericordia, Dios mío, por tu inmensa compasión borra mi culpa.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Misericordia, Dios mío, por tu inmensa compasión borra mi culpa.

Cántico de Habacuc 3, 2-4.13a.15-19 (Manifestación de Dios en el juicio salvador)

Antífona 2: Señor, he escuchado tu fama: me conmueven tus acciones.

Señor, he escuchado tu fama,
me asombra tu obra, Señor.
En medio de los años, reanúdala;
en medio de los años, dala a conocer;
en la cólera, acuérdate de la piedad.

Dios viene de Temán;
el Santo, del monte Parán.
Su resplandor eclipsa el cielo,
la tierra se llena de su alabanza.

Yo me regocijaré en el Señor,
me alegraré en Dios, mi Salvador.
El Señor Dios es mi fuerza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2: Señor, he escuchado tu fama: me conmueven tus acciones.

Salmo 147 (Acción de gracias por la paz de Jerusalén)

Antífona 3: Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión.

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión.
Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Envía su mensaje a la tierra,
su palabra corre velozmente.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3: Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión.

Lectura Breve y Responsorio

Estoy crucificado con Cristo: vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí. Y la vida que vivo ahora en la carne la vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí. (Gálatas 2, 19b-20)

R/. Mi boca te alabará con gozo.
V/. Porque has sido mi auxilio.

Cántico Evangélico: Benedictus (Cántico de Zacarías)

Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

Preces Comunitarias

Demos gracias a Cristo, sol de justicia que ilumina nuestro caminar, y digámosle con fe:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Por la santa Iglesia, para que anuncie con fidelidad el Evangelio a todas las gentes:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Por los que sufren enfermedad, soledad o aflicción, para que sientan tu consuelo divino:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Por nuestra comunidad orante de Camino y Oración, para que crezcamos en el amor fraterno:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Unidos como hijos de Dios, digamos con amor la oración de los discípulos:
Padre nuestro, que estás en el cielo...

Oración Conclusiva y Bendición

Dios de misericordia, que nos enseñas que la ley del amor y la salvación del hombre están por encima de cualquier precepto formal, enséñanos a actuar siempre movidos por una caridad operante y desinteresada. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Publicado por José Luis Toro y el Equipo Pastoral de Camino y Oración.

Contenido Relacionado

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tu puntuación: Útil

Subir