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Laudes de hoy Jueves 29 de Octubre de 2026 – Jueves de la 30ª semana del Tiempo Ordinario

🕊️ Oraciones y Liturgia de Hoy (Viernes 23 de Octubre)
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Liturgia de las Horas: Laudes de Hoy

Invocación Inicial

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Invitatorio: Salmo 94

Antífona del Invitatorio: Al Rey de reyes y Señor de los señores, vengan, adorémosle.

Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva.
Lleguemos ante su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos de alabanza.

R/. Al Rey de reyes y Señor de los señores, vengan, adorémosle.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano sobre todos los dioses.
En sus manos están los abismos de la tierra,
y suyas son las cimas de las montañas;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
y la tierra firme, formada por sus manos.

R/. Al Rey de reyes y Señor de los señores, vengan, adorémosle.

Vengan, postrémonos en adoración,
arrodillémonos ante el Señor, nuestro Creador;
porque él es nuestro Dios,
y nosotros el pueblo de su rebaño,
las ovejas de su mano.

R/. Al Rey de reyes y Señor de los señores, vengan, adorémosle.

¡Ojalá escuchen hoy su voz!
«No endurezcan el corazón como en Meribá,
como en el día de Masá en el desierto,
donde sus padres me tentaron y me probaron,
aunque habían visto mis obras.

R/. Al Rey de reyes y Señor de los señores, vengan, adorémosle.

Durante cuarenta años me asqueó aquella generación,
y dije: "Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mis caminos";
por eso juré en mi cólera
que no entrarían en mi descanso».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona del Invitatorio: Al Rey de reyes y Señor de los señores, vengan, adorémosle.

Himno Oficial

Oh luz de Dios inmaculada,
claror del alba celestial,
despierta a tu grey congregada
para vencer a todo mal. Amén.

Salmodia

Salmo 79 (Visita, Señor, tu viña)

Antífona 1: Pastor de Israel, escucha, tú que te sientas sobre querubines.

Pastor de Israel, escucha,
tú que guías a José como a un rebaño;
tú que te sientas sobre querubines, resplandece;
despierta tu poder y ven a salvarnos.

Dios de los ejércitos, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.
Sacaste una vid de Egipto,
expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste.

Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Pastor de Israel, escucha, tú que te sientas sobre querubines.

Cántico de Isaías 12, 1-6 (Acción de gracias del pueblo salvado)

Antífona 2: Sacarán aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

Te doy gracias, Señor, porque estabas airado contra mí,
pero ha cesado tu ira y me has consolado.
Él es mi Dios y salvador:
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor.

Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.
Gritad jubilosos, habitantes de Sión:
«Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2: Sacarán aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

Salmo 80 (Solemne renovación de la Alianza)

Antífona 3: Aclamad a Dios, nuestra fuerza; cantad al Dios de Jacob.

Aclamad a Dios, nuestra fuerza;
cantad al Dios de Jacob:
entonad un sonoro cántico, tocad el tamboril,
la cítara melodiosa y el arpa.

Tocad la trompeta por la luna nueva,
por la luna llena, que es nuestra fiesta.
«Oye, pueblo mío, doy testimonio contra ti:
¡ojalá me escuchases, Israel!
No tendrás un dios extraño».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3: Aclamad a Dios, nuestra fuerza; cantad al Dios de Jacob.

Lectura Breve y Responsorio

Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor. En la vida y en la muerte somos del Señor. Porque para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de vivos y muertos. (Romanos 14, 7-9)

R/. Te invoco, Señor, de todo corazón.
V/. Respóndeme y guardaré tus mandatos.

Cántico Evangélico: Benedictus (Cántico de Zacarías)

Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

Preces Comunitarias

Demos gracias a Cristo, sol de justicia que ilumina nuestro caminar, y digámosle con fe:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Por la santa Iglesia, para que anuncie con fidelidad el Evangelio a todas las gentes:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Por los que sufren enfermedad, soledad o aflicción, para que sientan tu consuelo divino:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Por nuestra comunidad orante de Camino y Oración, para que crezcamos en el amor fraterno:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Unidos como hijos de Dios, digamos con amor la oración de los discípulos:
Padre nuestro, que estás en el cielo...

Oración Conclusiva y Bendición

Dios omnipotente, concédenos revestirnos de la armadura de la fe y de la oración perseverante, para que podamos resistir con firmeza frente a las asechanzas del enemigo y dar testimonio valiente de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Publicado por José Luis Toro y el Equipo Pastoral de Camino y Oración.

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