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Lecturas y Evangelio de hoy Lunes 24 de Agosto de 2026 - San Bartolomé, apóstol

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Lecturas y Evangelio de Hoy: Lunes 24 de Agosto de 2026 – Fiesta de San Bartolomé, Apóstol

Tips Litúrgicos del Día

Índice del Artículo

Fiesta del Apóstol San Bartolomé. Vestiduras rojas, Gloria y Prefacio propio de Apóstoles.

  • Silencio interior: Antes de la Misa, guarda un momento de silencio para preparar tu corazón a la escucha de la Palabra.
  • Acción de gracias: Al terminar la comunión, agradece a Dios el don de la fe, como la que profesó San Bartolomé.
  • Testimonio: Hoy, sé un "instrumento" de Dios, anunciando con tu vida la alegría de haber encontrado al Mesías, tal como hizo Natanael.

Citas Bíblicas del Día

Lecturas de la Fiesta de San Bartolomé, Apóstol:

  • Primera Lectura: Apocalipsis 21, 9-14
  • Salmo: Salmo 144(145), 10-11. 12-13. 17-18
  • Evangelio: Juan 1, 45-51

Frase clave: "Ven y verás" (Jn 1, 46). La fe nace del encuentro personal con Jesús.

Santo del Día: San Bartolomé, Apóstol

Celebramos hoy la fiesta de San Bartolomé, uno de los doce apóstoles de Jesús. En el Evangelio de Juan se le identifica con Natanael, aquel hombre "sin doblez" a quien Jesús vio bajo la higuera. Natural de Caná de Galilea, fue presentado a Cristo por su amigo Felipe. Su encuentro con el Señor fue inmediato y sincero: reconoció en Él al Hijo de Dios y Rey de Israel. La tradición narra que predicó el Evangelio en Armenia, donde sufrió el martirio, siendo desollado vivo por su fe. Su testimonio nos recuerda que la santidad nace de un corazón honesto que se deja encontrar por Jesús y responde con generosidad.

Monición de Entrada

Queridos hermanos y hermanas, hoy la Iglesia universal se viste de fiesta para honrar a San Bartolomé, apóstol y mártir. Él, con corazón sincero, escuchó la invitación de su amigo Felipe: "Ven y verás". Al encontrarse con Jesús, su vida cambió para siempre. Al iniciar esta celebración, dispongámonos a tener la misma apertura de corazón para encontrarnos con el Señor, que se hace presente en su Palabra y en la Eucaristía. Que la alegría de este encuentro renovado nos impulse a ser testigos valientes del Evangelio. Comencemos con fe esta Santa Misa.

Monión a la Primera Lectura

En la visión del Apocalipsis, se nos muestra la Jerusalén celestial, la morada definitiva de Dios con su pueblo. Las doce puertas llevan los nombres de las doce tribus de Israel, y los doce cimientos, los de los Apóstoles del Cordero. Escuchemos cómo la Iglesia del cielo se fundamenta en el testimonio de aquellos que, como Bartolomé, dieron su vida por Cristo.

Primera Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis 21, 9-14

El ángel me habló y me dijo: "Ven, te enseñaré a la novia, a la esposa del Cordero". Me llevó en espíritu a un monte grande y alto, y me enseñó la ciudad santa de Jerusalén, que bajaba del cielo, de Dios, resplandeciente con la gloria de Dios. Su resplandor era semejante a una piedra preciosísima, como una piedra de jaspe cristalino. Tenía un muro grande y alto, con doce puertas, y en las puertas, doce ángeles, y nombres grabados, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel. Al oriente, tres puertas; al norte, tres puertas; al sur, tres puertas; y al occidente, tres puertas. El muro de la ciudad tenía doce cimientos, y en ellos, los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del Salmo 144(145), 10-11. 12-13. 17-18

R. Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reino.

Que te den gracias, Señor, todas tus obras,
y que tus fieles te bendigan.
Que proclamen la gloria de tu reino
y que hablen de tus hazañas.

R. Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reino.

Que muestren a los hombres tus proezas,
y el esplendor glorioso de tu reino.
Tu reino es un reino eterno,
y tu dominio permanece por todas las generaciones.

R. Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reino.

El Señor es justo en todos sus caminos,
y bueno en todas sus obras.
Cerca está el Señor de los que lo invocan,
de todos los que lo invocan sinceramente.

R. Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reino.

Monión al Evangelio

El Evangelio de Juan nos presenta el encuentro personal de Natanael con Jesús. Es un relato lleno de cercanía y revelación, donde la sinceridad del corazón es premiada con la promesa de ver cosas más grandes. Abramos nuestros oídos a esta Palabra que nos invita a un encuentro personal y transformador con el Señor.

Evangelio del Día

Lectura del santo Evangelio según San Juan 1, 45-51

En aquel tiempo, Felipe se encontró con Natanael y le dijo: "Hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas: a Jesús de Nazaret, hijo de José". Natanael le replicó: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?" Felipe le contestó: "Ven y verás". Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: "Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño". Le dice Natanael: "¿De qué me conoces?" Jesús le respondió: "Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi". Natanael le respondió: "Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel". Jesús le dijo: "¿Porque te he dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores". Y le añadió: "Yo les aseguro: ustedes verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre".

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración de los Fieles

Presidente: Confiando en la intercesión de San Bartolomé, que reconoció a Jesús con un corazón sincero, presentemos al Padre nuestras súplicas por las necesidades de la Iglesia y del mundo.

  1. Por el Papa, los obispos y todos los pastores: para que, como los Apóstoles, sean testigos valientes de la resurrección y guíen al pueblo de Dios por caminos de esperanza. Rogemos al Señor.
  2. Por la unidad de los cristianos: para que todos los que creemos en Cristo, superando divisiones, seamos signo visible de su amor en el mundo. Rogemos al Señor.
  3. Por los que buscan a Dios con sinceridad: para que, como Natanael, puedan encontrar a Jesús y experimentar la alegría de la fe. Rogemos al Señor.
  4. Por nuestra comunidad hispana: para que, manteniendo viva nuestra fe y tradiciones, seamos fermento de evangelización en nuestras familias y en la sociedad. Rogemos al Señor.
  5. Por todos los que sufren persecución por su fe: para que, fortalecidos por el ejemplo de los mártires como San Bartolomé, permanezcan firmes en el amor a Cristo. Rogemos al Señor.
  6. Por los enfermos y los que se sienten solos: para que encuentren en la comunidad cristiana un consuelo y un apoyo. Rogemos al Señor.
  7. Por el apostolado de la web caminoyoracion.org: para que, a través de los medios digitales, muchos corazones encuentren el camino de la oración y el encuentro con Dios. Rogemos al Señor.

Presidente: Padre santo, que elegiste a tus apóstoles para construir tu Iglesia sobre el fundamento de su testimonio, escucha nuestras oraciones y concédenos la gracia de vivir con la misma sinceridad de San Bartolomé, reconociendo en Jesús a tu Hijo y nuestro Salvador. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

Monicion de Presentación de Ofrendas

Con el pan y el vino, presentemos al Señor nuestra vida, nuestros trabajos y nuestras alegrías. Que, como San Bartolomé, sepamos ofrecer al Padre un corazón sincero y disponible para cumplir su voluntad.

Oración de Comunión Espiritual

Para quienes no pueden recibir la Comunión sacramentalmente, se puede rezar esta oración:

Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte en mi alma. Ya que ahora no puedo recibirte sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya te hubiera recibido, me abrazo a Ti y me uno del todo a Ti. No permitas, Señor, que jamás me separe de Ti. Amén.

Reflexión del Día: "Ven y Verás"

Queridos hermanos, el Evangelio de hoy nos presenta un diálogo lleno de una frescura y una verdad que nos toca profundamente. Felipe, con una alegría desbordante, anuncia a su amigo Natanael: "Hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moisés y los profetas". Pero Natanael, con un realismo que nosotros, los hispanos, conocemos bien, responde con escepticismo: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?".

Esta escena refleja la nuestra. Muchas veces, ante la llamada de Dios, ante la invitación a seguirle, ponemos objeciones, dudas, prejuicios. Pensamos que Dios no puede actuar en lo ordinario, en lo cotidiano, en nuestra realidad a veces tan complicada. Pero la respuesta de Felipe es la clave de todo el encuentro: "Ven y verás". No es un argumento complejo, es una invitación a la experiencia. Es la misma invitación que Jesús nos hace hoy a cada uno de nosotros: ven, acércate, conóceme, experimenta mi amor.

Jesús ve a Natanael y dice: "Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño". Dios nos conoce por dentro, conoce nuestras luchas, nuestras dudas, nuestras aspiraciones más profundas. Nos conoce antes incluso de que nosotros lo busquemos. Él nos ve "debajo de la higuera", en nuestros momentos de intimidad, de reflexión, de trabajo, de familia. Y es precisamente ese conocimiento íntimo y amoroso el que derriba las barreras de Natanael. Su respuesta es inmediata y total: "Rabí, tú eres el Hijo de Dios".

Hoy, en nuestra comunidad hispana, donde la fe es un pilar fundamental de nuestra cultura, a veces podemos caer en la rutina, en una fe heredada pero no personalizada. La fiesta de San Bartolomé nos invita a renovar nuestro encuentro personal con Jesús. No basta con saber de Él por tradición; necesitamos el encuentro que transforma, el que nos hace exclamar como Natanael: "¡Tú eres el Hijo de Dios!". Este encuentro nos llena de una esperanza inquebrantable, la certeza de que, a pesar de las dificultades, Dios camina con nosotros y nos promete cosas mayores: "Verán el cielo abierto".

Que la intercesión de San Bartolomé nos obtenga la gracia de ser cristianos "sin doblez", de buscar a Dios con sinceridad y de responder a su llamada con la misma prontitud y alegría que él. Que nuestra vida sea un "ven y verás" para aquellos que aún no conocen al Señor.

Monicion de Despedida

Hermanos, la fiesta de San Bartolomé nos deja un gran regalo: la certeza de que Jesús nos conoce y nos llama por nuestro nombre. Llevemos esta alegría a nuestros hogares, a nuestros trabajos y a nuestras comunidades. Seamos como Felipe, anunciadores gozosos, y como Bartolomé, testigos sinceros del amor de Dios. Que la bendición del Señor nos acompañe siempre. Podemos ir en paz.

Referencias

  • Conferencia Episcopal Española. (2026). Sagrada Biblia. (Lecturas de la Fiesta de San Bartolomé, Apóstol).
  • Benedicto XVI. (

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