Liturgia de las Horas: Laudes de Hoy
📅 Fecha: Miércoles 11 de Noviembre de 2026 | 📖 Salterio: Semana IV | 🕊️ Conmemoración: San Martín de Tours, obispo
Invocación Inicial
V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza.
Invitatorio: Salmo 94
Antífona del Invitatorio: Al Dios de toda bondad y consuelo, vengan, adorémosle.
Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva.
Lleguemos ante su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos de alabanza.
R/. Al Dios de toda bondad y consuelo, vengan, adorémosle.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano sobre todos los dioses.
En sus manos están los abismos de la tierra,
y suyas son las cimas de las montañas;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
y la tierra firme, formada por sus manos.
R/. Al Dios de toda bondad y consuelo, vengan, adorémosle.
Vengan, postrémonos en adoración,
arrodillémonos ante el Señor, nuestro Creador;
porque él es nuestro Dios,
y nosotros el pueblo de su rebaño,
las ovejas de su mano.
R/. Al Dios de toda bondad y consuelo, vengan, adorémosle.
¡Ojalá escuchen hoy su voz!
«No endurezcan el corazón como en Meribá,
como en el día de Masá en el desierto,
donde sus padres me tentaron y me probaron,
aunque habían visto mis obras.
R/. Al Dios de toda bondad y consuelo, vengan, adorémosle.
Durante cuarenta años me asqueó aquella generación,
y dije: "Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mis caminos";
por eso juré en mi cólera
que no entrarían en mi descanso».
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona del Invitatorio: Al Dios de toda bondad y consuelo, vengan, adorémosle.
Himno Oficial
Luz que despierta el alma,
Cristo Señor del camino,
danos tu paz y tu calma
en este viaje divino. Amén.
Salmodia
Salmo 107 (Alabanza matutina a la fidelidad de Dios)
Antífona 1: Mi corazón está firme, Dios mío; voy a cantar y a tocar.
Mi corazón está firme, Dios mío; voy a cantar y a tocar: ¡despierta, gloria mía!
Despertad, arpa y cítara: despertaré a la aurora.
Te daré gracias ante los pueblos, Señor; tocaré para ti ante las naciones:
por tu misericordia tan grande como el cielo, por tu fidelidad que alcanza a las nubes.
Elévate sobre el cielo, Dios mío, y llene la tierra tu gloria.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 1: Mi corazón está firme, Dios mío; voy a cantar y a tocar.
Cántico de Isaías 61, 10 - 62, 5 (Alegría del profeta por la nueva Jerusalén)
Antífona 2: Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios.
Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios:
porque me ha vestido un traje de salvación y me ha envuelto con un manto de justicia,
como un novio que se pone la corona, o una novia que se adorna con sus joyas.
Como el suelo echa sus brotes, así el Señor Dios hará brotar la justicia.
Por amor de Sión no callaré, hasta que despunte la aurora de su justicia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 2: Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios.
Salmo 145 (Dichoso quien confía en el Señor)
Antífona 3: Alaba, alma mía, al Señor; alabaré al Señor mientras viva.
Alaba, alma mía, al Señor: alabaré al Señor mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista.
No confiéis en los príncipes, seres de polvo que no pueden salvar.
Dichoso aquel a quien auxilia el Dios de Jacob, el que espera en el Señor su Dios,
que hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto encierra;
que mantiene su fidelidad perpetuamente, que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 3: Alaba, alma mía, al Señor; alabaré al Señor mientras viva.
Lectura Breve y Responsorio
Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no se reservó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él generosamente todas las cosas? (Romanos 8, 31b-32)
R/. En la mañana hazme oír tu misericordia.
V/. Porque en ti he confiado.
Cántico Evangélico: Benedictus (Cántico de Zacarías)
Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.
Preces Comunitarias
Demos gracias a Cristo, sol de justicia que ilumina nuestro caminar, y digámosle con fe:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.
Por la santa Iglesia, para que anuncie con fidelidad el Evangelio a todas las gentes:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.
Por los que sufren enfermedad, soledad o aflicción, para que sientan tu consuelo divino:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.
Por nuestra comunidad orante de Camino y Oración, para que crezcamos en el amor fraterno:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.
Unidos como hijos de Dios, digamos con amor la oración de los discípulos:
Padre nuestro, que estás en el cielo...
Oración Conclusiva y Bendición
Dios todopoderoso y eterno, que te dignaste glorificar a San Martín de Tours con la corona de la santidad, concede a nuestros corazones, por su intercesión, que ni las dificultades ni las pruebas nos aparten de ti, sino que, revestidos de caridad y humildad, caminemos siempre en tu presencia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.
🕊️ Continúa tu Oración con Camino y Oración
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Publicado por José Luis Toro y el Equipo Pastoral de Camino y Oración.
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