Liturgia de las Horas: Laudes de Hoy
📅 Fecha: Jueves 5 de Noviembre de 2026 | 📖 Salterio: Semana III | 🕊️ Conmemoración: Jueves de la 31ª semana del Tiempo Ordinario
Invocación Inicial
V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza.
Invitatorio: Salmo 94
Antífona del Invitatorio: Al Rey de reyes y Señor de los señores, vengan, adorémosle.
Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva.
Lleguemos ante su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos de alabanza.
R/. Al Rey de reyes y Señor de los señores, vengan, adorémosle.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano sobre todos los dioses.
En sus manos están los abismos de la tierra,
y suyas son las cimas de las montañas;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
y la tierra firme, formada por sus manos.
R/. Al Rey de reyes y Señor de los señores, vengan, adorémosle.
Vengan, postrémonos en adoración,
arrodillémonos ante el Señor, nuestro Creador;
porque él es nuestro Dios,
y nosotros el pueblo de su rebaño,
las ovejas de su mano.
R/. Al Rey de reyes y Señor de los señores, vengan, adorémosle.
¡Ojalá escuchen hoy su voz!
«No endurezcan el corazón como en Meribá,
como en el día de Masá en el desierto,
donde sus padres me tentaron y me probaron,
aunque habían visto mis obras.
R/. Al Rey de reyes y Señor de los señores, vengan, adorémosle.
Durante cuarenta años me asqueó aquella generación,
y dije: "Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mis caminos";
por eso juré en mi cólera
que no entrarían en mi descanso».
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona del Invitatorio: Al Rey de reyes y Señor de los señores, vengan, adorémosle.
Himno Oficial
Dios Padre, luz de caridad,
al despertar el nuevo sol,
enciende en la comunidad
el fuego vivo del amor. Amén.
Salmodia
Salmo 86 (Sión, madre de todos los pueblos)
Antífona 1: El Señor ama las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob.
Él la ha cimentado sobre el monte santo;
el Señor ama las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!
Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes han nacido allí.
Y de Sión se dirá: «Uno por uno todos han nacido en ella».
El Señor inscribirá en el registro de los pueblos: «Éste ha nacido allí».
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 1: El Señor ama las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob.
Cántico de Isaías 40, 10-17 (El buen pastor y la majestad divina)
Antífona 2: Mirad, el Señor Dios llega con poder y su brazo manda.
Mirad, el Señor Dios llega con poder y su brazo manda;
mirad, viene con él su salario y su recompensa lo precede.
Como un pastor pastorea su rebaño:
reúne con su brazo a los corderos y los lleva en su regazo;
cuida con sosiego a las madres.
¿Quién ha medido las aguas con la cuenca de su mano?
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 2: Mirad, el Señor Dios llega con poder y su brazo manda.
Salmo 98 (El Señor es santo)
Antífona 3: Ensalzad al Señor, nuestro Dios, y postraos ante su monte santo.
El Señor reina: tiemblen las naciones;
se sienta sobre querubines: vacile la tierra.
El Señor es grande en Sión, encumbrado sobre todos los pueblos.
Alaben tu nombre grande y temible: él es santo.
Ensalzad al Señor Dios nuestro, postraos ante el estrado de sus pies: él es santo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 3: Ensalzad al Señor, nuestro Dios, y postraos ante su monte santo.
Lectura Breve y Responsorio
Considero que los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que se ha de manifestar en nosotros. Porque la creación aguarda ansiosa la manifestación de los hijos de Dios. (Romanos 8, 18-19)
R/. Te invoco de corazón, Señor.
V/. Respóndeme y guardaré tus leyes.
Cántico Evangélico: Benedictus (Cántico de Zacarías)
Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.
Preces Comunitarias
Demos gracias a Cristo, sol de justicia que ilumina nuestro caminar, y digámosle con fe:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.
Por la santa Iglesia, para que anuncie con fidelidad el Evangelio a todas las gentes:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.
Por los que sufren enfermedad, soledad o aflicción, para que sientan tu consuelo divino:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.
Por nuestra comunidad orante de Camino y Oración, para que crezcamos en el amor fraterno:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.
Unidos como hijos de Dios, digamos con amor la oración de los discípulos:
Padre nuestro, que estás en el cielo...
Oración Conclusiva y Bendición
Dios todopoderoso y eterno, aumenta en nosotros la fe, la esperanza y la caridad, y haz que amemos lo que mandas y deseemos lo que prometes, para que, en medio de las vicisitudes del mundo, tengamos el corazón fijo en donde está la verdadera alegría. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.
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Publicado por José Luis Toro y el Equipo Pastoral de Camino y Oración.
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