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Vísperas de hoy Martes 8 de Septiembre de 2026 – Natividad de la Santísima Virgen María

🕊️ Oraciones y Liturgia de Hoy (Jueves 15 de Octubre)
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Datos Litúrgicos de las Vísperas de Hoy

Invocación Inicial

V/. Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno de Vísperas

Salve, estrella del mar,
Madre santa de Dios
y siempre virgen,
feliz puerta del cielo.

Aceptando aquel «Ave»
de la boca de Gabriel,
afianza en la paz a tus hijos,
mudando el nombre de Eva.

Desata las cadenas a los culpables,
da luz a los ciegos,
ahuyenta nuestros males,
pídenos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
acoja por ti nuestras plegarias
el que por nosotros
nació hecho Hijo tuyo.

Virgen singular,
entre todas dulce,
líbranos de las culpas,
haznos dulces y castos.

Danos una vida santa,
haz seguro nuestro camino,
para que, viendo a Jesús,
nos alegremos siempre contigo.

Alabanza a Dios Padre,
gloria al Cristo soberano
y al Espíritu Santo,
un solo honor a los tres. Amén.

Salmodia Vespertina

Salmo 121: La ciudad santa de Jerusalén

Antífona 1: «Tu nacimiento, santa Madre de Dios, trajo la alegría a todo el orbe».

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén, que estás fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus, las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor.

En ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David.
Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios».

Por mis hermanos y compañeros voy a decir:
«La paz contigo».
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: «Tu nacimiento, santa Madre de Dios, trajo la alegría a todo el orbe».

Salmo 126: El esfuerzo humano es inútil sin Dios

Antífona 2: «Por tu dichosa natividad, ensalzada seas, Reina del cielo».

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
que comáis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa es el fruto de las entrañas:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con sus adversarios en la plaza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2: «Por tu dichosa natividad, ensalzada seas, Reina del cielo».

Cántico (Ef 1, 3-10): El designio de la salvación divina

Antífona 3: «Dios todopoderoso ha hecho obras grandes en favor nuestro».

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en el Amado, redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad:

Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo,
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas, las del cielo y las de la tierra,
recapitulen en Cristo Jesús.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3: «Dios todopoderoso ha hecho obras grandes en favor nuestro».

Lectura Breve (Romanos 8, 28-30)

Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien; a los cuales ha llamado conforme a su designio. Porque a los que de antes conoció, también los predestinó a ser conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a ésos también justificó; y a los que justificó, a ésos también glorificó.

V/. Celebremos la natividad de la Virgen María.
R/. Demos gloria a Cristo el Señor.
V/. Con gozo devoto alabemos a la Madre de Dios.
R/. Demos gloria a Cristo el Señor.
V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Celebremos la natividad de la Virgen María; demos gloria a Cristo el Señor.

Cántico Evangélico: Magníficat (Cántico de María)

Antífona del Magníficat: «Tu natividad, Virgen Inmaculada, llenó de alegría al mundo entero: de ti nació el Sol de justicia, que desterró las tinieblas de la muerte».

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona del Magníficat: «Tu natividad, Virgen Inmaculada, llenó de alegría al mundo entero: de ti nació el Sol de justicia, que desterró las tinieblas de la muerte».

Preces Vespertinas

Alabemos al Salvador todopoderoso, que quiso nacer de la Virgen María para bien de toda la humanidad, e invoquémosle diciendo:
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros.

Señor Jesucristo, que con el nacimiento de tu Madre diste al mundo un signo sublime de reconciliación y de paz: haz que reine la concordia en nuestros hogares y familias.
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros.

Tú que encomendaste a los hombres bajo el amparo virginal de María al pie de la Cruz: socorre a los huérfanos, a los enfermos y a los ancianos desamparados.
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros.

Acoge con misericordia a todos los fieles difuntos que han partido de este mundo en tu amor: concédeles contemplar el fulgor de tu gloria eterna.
R/. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros.

Unidos a toda la Iglesia y confiando en la bondad del Padre celestial, recemos juntos:

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

Oración Conclusiva y Bendición

Concede, Señor, a tus hijos el don de tu gracia celestial, para que la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María nos traiga un aumento continuo de concordia y paz. Por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

📖 Liturgia de la Palabra: Revisa el Evangelio y las lecturas de hoy.

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