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Vísperas de hoy Lunes 7 de Septiembre de 2026 – Ferial del Tiempo Ordinario

🕊️ Oraciones y Liturgia de Hoy (Jueves 15 de Octubre)
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Datos Litúrgicos de las Vísperas de Hoy

Invocación Inicial

V/. Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno de Vísperas

Hora de la tarde, fin de las labores.
Amo de las viñas, paga los trabajos
de tus viñadores.

Al caer la tarde, Dios me dio su gracia,
y al caer la tarde, Dios me consoló.
Al atardecer cantad los favores
del Dios que a los hombres colmó de bondad.

Danos, Padre eterno, la paz de este día,
guárdanos seguros de todo peligro;
y en la noche oscura danos tu alegría,
por tu Hijo amado, Cristo nuestro Dios. Amén.

Salmodia Vespertina

Salmo 122: Los ojos fijos en el Señor

Antífona 1: «Tú que habitas en el cielo, ten misericordia de nosotros».

A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores,

como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos en el Señor, Dios nuestro,
esperando su misericordia.

Misericordia, Señor, misericordia,
que estamos saciados de desprecios;
nuestra alma está saciada
del sarcasmo de los satisfechos,
del desprecio de los soberbios.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: «Tú que habitas en el cielo, ten misericordia de nosotros».

Salmo 123: Nuestro auxilio es el nombre del Señor

Antífona 2: «Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra».

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte
—que lo diga Israel—,
si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando nos asaltaban los hombres,
nos habrían tragado vivos:
tanto ardía su ira contra nosotros.

Nos habrían arrollado las aguas,
llegándonos el torrente hasta el cuello;
nos habrían llegado hasta el cuello
las aguas espumosas.

Bendito el Señor, que no nos entregó
en presa a sus dientes.
Hemos salvado la vida como un pájaro
de la trampa del cazador:
la trampa se rompió, y escapamos.

Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2: «Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra».

Cántico (Ef 1, 3-10): El plan divino de la salvación

Antífona 3: «Dios nos eligió en la persona de Cristo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor».

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en el Amado, redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad:

Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo,
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas, las del cielo y las de la tierra,
recapitulen en Cristo Jesús.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3: «Dios nos eligió en la persona de Cristo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor».

Lectura Breve (Colosenses 1, 9b-11)

Que alcancéis el pleno conocimiento de la voluntad de Dios, con toda sabiduría e inteligencia espiritual; de manera que vuestra conducta sea digna del Señor, agradándole en todo, fructificando en toda obra buena y creciendo en el conocimiento de Dios; confortados con toda fortaleza por el poder de su gloria.

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta.
V/. En verdes praderas me hace recostar.
R/. Nada me falta.
V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta.

Cántico Evangélico: Magníficat (Cántico de María)

Antífona del Magníficat: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, y se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador».

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona del Magníficat: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, y se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador».

Preces Vespertinas

Demos gracias a Cristo Jesús, que con su muerte y resurrección nos libró de las tinieblas del pecado, e invoquémosle al caer la tarde:
R/. Señor, que tu luz ilumine nuestro anochecer.

Te damos gracias por todos los dones recibidos a lo largo de este día: por el trabajo cumplido, el pan compartido y la paz en nuestros hogares.
R/. Señor, que tu luz ilumine nuestro anochecer.

Visita con tu gracia a los enfermos y a los agonizantes: que sientan la caricia de tu presencia sanadora en sus momentos de debilidad.
R/. Señor, que tu luz ilumine nuestro anochecer.

Acoge en el descanso eterno a nuestros hermanos difuntos: que contemplen para siempre la hermosura de tu rostro divino.
R/. Señor, que tu luz ilumine nuestro anochecer.

Con la oración que Jesús nos enseñó, oremos al Padre:
Padre nuestro, que estás en el cielo...

Oración Conclusiva y Bendición

Dios omnipotente, que al caer la tarde nos congregas en tu presencia, concede que las oraciones que te presentamos llenen de alegría nuestro corazón y traigan la paz a nuestras familias. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén.

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

☀️ Por la mañana: Reza las Laudes de Hoy.

📖 Santa Misa: Medita el Evangelio de Hoy.

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