Liturgia de las Horas: Laudes de Hoy
📅 Fecha: Martes 22 de Septiembre de 2026 | 📖 Salterio: Semana I | 🕊️ Conmemoración: Martes de la 25ª semana del Tiempo Ordinario
Invocación Inicial
V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza.
Invitatorio: Salmo 94
Antífona del Invitatorio: Al Dios vivo y verdadero, vengan, adorémosle.
Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva.
Lleguemos ante su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos de alabanza.
R/. Al Dios vivo y verdadero, vengan, adorémosle.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano sobre todos los dioses.
En sus manos están los abismos de la tierra,
y suyas son las cimas de las montañas;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
y la tierra firme, formada por sus manos.
R/. Al Dios vivo y verdadero, vengan, adorémosle.
Vengan, postrémonos en adoración,
arrodillémonos ante el Señor, nuestro Creador;
porque él es nuestro Dios,
y nosotros el pueblo de su rebaño,
las ovejas de su mano.
R/. Al Dios vivo y verdadero, vengan, adorémosle.
¡Ojalá escuchen hoy su voz!
«No endurezcan el corazón como en Meribá,
como en el día de Masá en el desierto,
donde sus padres me tentaron y me probaron,
aunque habían visto mis obras.
R/. Al Dios vivo y verdadero, vengan, adorémosle.
Durante cuarenta años me asqueó aquella generación,
y dije: "Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mis caminos";
por eso juré en mi cólera
que no entrarían en mi descanso».
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona del Invitatorio: Al Dios vivo y verdadero, vengan, adorémosle.
Himno Oficial
Al clarear el nuevo día,
Dios de bondad y de paz,
te consagramos la vida,
el trabajo y el cantar.
Que tu gracia nos sostenga
en la santa caridad,
y que tu Espíritu venga
a reinar en santidad.
Gloria al Padre soberano,
gloria al Hijo redentor,
y al Espíritu divino,
por los siglos sumo honor. Amén.
Salmodia
Salmo 62 (El alma sedienta de Dios)
Antífona 1: Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti.
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 1: Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti.
Cántico de los Tres Jóvenes (Dn 3, 57-88)
Antífona 2: Criaturas todas del Señor, bendigan al Señor por los siglos.
Criaturas todas del Señor, bendigan al Señor,
ensálcenlo con himnos por los siglos.
Ángeles del Señor, bendigan al Señor;
cielos, bendigan al Señor.
Aguas del espacio, bendigan al Señor;
ejércitos del Señor, bendigan al Señor.
Sol y luna, bendigan al Señor;
astros del cielo, bendigan al Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 2: Criaturas todas del Señor, bendigan al Señor por los siglos.
Salmo 149 (Alegría de los santos)
Antífona 3: Canten al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea.
Canten al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
Alaben su nombre con danzas,
cántenle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona 3: Canten al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea.
Lectura Breve y Responsorio
Hermanos: La noche está avanzada, el día se echa encima: dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz. Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad.
R/. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
V/. Tú que estás sentado a la derecha del Padre.
Cántico Evangélico: Benedictus (Cántico de Zacarías)
Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.
Preces Comunitarias
Demos gracias a Cristo, sol de justicia que ilumina nuestro caminar, y digámosle con fe:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.
Por la santa Iglesia, para que anuncie con fidelidad el Evangelio a todas las gentes:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.
Por los que sufren enfermedad, soledad o aflicción, para que sientan tu consuelo divino:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.
Por nuestra comunidad orante de Camino y Oración, para que crezcamos en el amor fraterno:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.
Unidos como hijos de Dios, digamos con amor la oración de los discípulos:
Padre nuestro, que estás en el cielo...
Oración Conclusiva y Bendición
Dios nuestro, que has querido que tu Hijo fuera obediente hasta la muerte y una muerte de cruz, concédenos, por la intercesión de la Virgen María, escuchar tu Palabra y ponerla en práctica, para que, cumpliendo tu voluntad, lleguemos a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.
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Publicado por José Luis Toro y el Equipo Pastoral de Camino y Oración.
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