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Laudes de hoy Jueves 22 de Octubre de 2026 – San Juan Pablo II, papa

🕊️ Oraciones y Liturgia de Hoy (Miércoles 21 de Octubre)
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Liturgia de las Horas: Laudes de Hoy

Invocación Inicial

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Invitatorio: Salmo 94

Antífona del Invitatorio: Al Rey de reyes y Señor de los señores, vengan, adorémosle.

Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva.
Lleguemos ante su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos de alabanza.

R/. Al Rey de reyes y Señor de los señores, vengan, adorémosle.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano sobre todos los dioses.
En sus manos están los abismos de la tierra,
y suyas son las cimas de las montañas;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
y la tierra firme, formada por sus manos.

R/. Al Rey de reyes y Señor de los señores, vengan, adorémosle.

Vengan, postrémonos en adoración,
arrodillémonos ante el Señor, nuestro Creador;
porque él es nuestro Dios,
y nosotros el pueblo de su rebaño,
las ovejas de su mano.

R/. Al Rey de reyes y Señor de los señores, vengan, adorémosle.

¡Ojalá escuchen hoy su voz!
«No endurezcan el corazón como en Meribá,
como en el día de Masá en el desierto,
donde sus padres me tentaron y me probaron,
aunque habían visto mis obras.

R/. Al Rey de reyes y Señor de los señores, vengan, adorémosle.

Durante cuarenta años me asqueó aquella generación,
y dije: "Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mis caminos";
por eso juré en mi cólera
que no entrarían en mi descanso».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona del Invitatorio: Al Rey de reyes y Señor de los señores, vengan, adorémosle.

Himno Oficial

Luz que de la luz desciendes,
Cristo, Sol de santidad,
en nuestras almas enciendes
fuego vivo de piedad.

Bendice al hermano humilde,
da fortaleza en la prueba,
y concédenos vivir
como tu pueblo renueva. Amén.

Salmodia

Salmo 56 (Oración en la aflicción matutina)

Antífona 1: Despierta, gloria mía; despertaré a la aurora.

Misericordia, Dios mío, misericordia,
que mi alma se refugia en ti;
me refugio a la sombra de tus alas
mientras pasa la calamidad.

Invoco al Dios altísimo,
al Dios que hace tanto por mí.
Desde el cielo me enviará la salvación,
enviará su gracia y su lealtad.

Mi corazón está firme, Dios mío,
mi corazón está firme.
Voy a cantar y a tocar:
despierta, gloria mía; despertad, arpa y cítara,
despertaré a la aurora.
Te daré gracias ante los pueblos, Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Despierta, gloria mía; despertaré a la aurora.

Cántico de Jeremías 31, 10-14 (Alegría por la redención)

Antífona 2: Escuchad, naciones, la palabra del Señor, anunciadla en las islas lejanas.

Escuchad, naciones, la palabra del Señor,
anunciadla en las islas remotas:
«El que dispersó a Israel lo reunirá,
lo guardará como un pastor a su rebaño».

Porque el Señor redimió a Jacob,
lo rescató de una mano más fuerte.
Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión,
afluirán hacia los bienes del Señor.

Cambiaré su luto en regocijo,
los consolaré y alegraré de sus penas.
Alimentaré a los sacerdotes con manjares,
y mi pueblo se saciará de mis bienes.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2: Escuchad, naciones, la palabra del Señor, anunciadla en las islas lejanas.

Salmo 47 (Acción de gracias por la salvación)

Antífona 3: Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios.

Grande es el Señor y muy digno de alabanza
en la ciudad de nuestro Dios,
su monte santo, colina hermosa,
alegría de toda la tierra.

El monte Sión, vértice del cielo,
ciudad del gran rey.
Entre sus baluartes, Dios se hace conocer
como alcázar seguro.

Oh Dios, meditamos tu misericordia
en medio de tu templo.
Como tu nombre, oh Dios, tu alabanza
llega al confín de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3: Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios.

Lectura Breve y Responsorio

Considero que los sufrimientos del tiempo presente no tienen comparación con la gloria que se ha de manifestar en nosotros. Porque la creación entera, anhelante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios. (Romanos 8, 18-19)

R/. Te invoco, Dios mío, porque me respondes.
V/. Inclina a mí tu oído y escucha mis palabras.

Cántico Evangélico: Benedictus (Cántico de Zacarías)

Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

Preces Comunitarias

Demos gracias a Cristo, sol de justicia que ilumina nuestro caminar, y digámosle con fe:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Por la santa Iglesia, para que anuncie con fidelidad el Evangelio a todas las gentes:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Por los que sufren enfermedad, soledad o aflicción, para que sientan tu consuelo divino:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Por nuestra comunidad orante de Camino y Oración, para que crezcamos en el amor fraterno:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Unidos como hijos de Dios, digamos con amor la oración de los discípulos:
Padre nuestro, que estás en el cielo...

Oración Conclusiva y Bendición

Dios nuestro, rico en misericordia, que llamaste a san Juan Pablo II a guiar a tu Iglesia universal como sucesor de Pedro, concédenos, por su enseñanza y testimonio, abrir de par en par nuestros corazones a la gracia salvadora de Cristo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Publicado por José Luis Toro y el Equipo Pastoral de Camino y Oración.

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