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Laudes de hoy Sábado 24 de Octubre de 2026 – San Antonio María Claret, obispo

🕊️ Oraciones y Liturgia de Hoy (Miércoles 21 de Octubre)
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Liturgia de las Horas: Laudes de Hoy

Invocación Inicial

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Invitatorio: Salmo 94

Antífona del Invitatorio: Al Señor, en cuyas manos está nuestra vida, vengan, adorémosle.

Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva.
Lleguemos ante su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos de alabanza.

R/. Al Señor, en cuyas manos está nuestra vida, vengan, adorémosle.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano sobre todos los dioses.
En sus manos están los abismos de la tierra,
y suyas son las cimas de las montañas;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
y la tierra firme, formada por sus manos.

R/. Al Señor, en cuyas manos está nuestra vida, vengan, adorémosle.

Vengan, postrémonos en adoración,
arrodillémonos ante el Señor, nuestro Creador;
porque él es nuestro Dios,
y nosotros el pueblo de su rebaño,
las ovejas de su mano.

R/. Al Señor, en cuyas manos está nuestra vida, vengan, adorémosle.

¡Ojalá escuchen hoy su voz!
«No endurezcan el corazón como en Meribá,
como en el día de Masá en el desierto,
donde sus padres me tentaron y me probaron,
aunque habían visto mis obras.

R/. Al Señor, en cuyas manos está nuestra vida, vengan, adorémosle.

Durante cuarenta años me asqueó aquella generación,
y dije: "Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mis caminos";
por eso juré en mi cólera
que no entrarían en mi descanso».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona del Invitatorio: Al Señor, en cuyas manos está nuestra vida, vengan, adorémosle.

Himno Oficial

En este sábado en calma,
junto a la Virgen María,
se alegra y canta nuestra alma
esperando el nuevo día.

Guarda, Señor, la esperanza,
consuela al atribulado,
y que tu dulce alabanza
resuene en todo poblado. Amén.

Salmodia

Salmo 118, 145-152 (Qof: Meditación en los mandamientos)

Antífona 1: Te invoco de todo corazón: respóndeme, Señor; guardaré tus leyes.

Te invoco de todo corazón: respóndeme, Señor,
y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos.

Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.
Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche,
meditando tu promesa.

Escucha mi voz por tu misericordia, Señor;
con tus mandamientos dame vida.
Tú estás cerca, Señor,
y todos tus mandamientos son estables.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Te invoco de todo corazón: respóndeme, Señor; guardaré tus leyes.

Cántico de Éxodo 15, 1-18 (Canto de victoria tras el paso del Mar Rojo)

Antífona 2: Cantemos al Señor, sublime es su victoria.

Cantemos al Señor, sublime es su victoria:
caballos y jinetes arrojó en el mar.
Mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.

Él es mi Dios: yo lo alabaré;
el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré.
El Señor es un guerrero, su nombre es el Señor.

Tu diestra, Señor, es magnífica en poder;
tu diestra, Señor, tritura al enemigo.
Guiaste con tu misericordia al pueblo que rescataste.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2: Cantemos al Señor, sublime es su victoria.

Salmo 116 (Invitación a la alabanza a todas las gentes)

Antífona 3: Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos.

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos:

firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.
¡Aleluya!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3: Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos.

Lectura Breve y Responsorio

Poned tanto mayor empeño en afianzar vuestra vocación y vuestra elección. Obrando así, nunca caeréis. De este modo se os facilitará plenamente la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. (2 Pedro 1, 10-11)

R/. Escucha mi voz según tu misericordia, Señor.
V/. Dame vida conforme a tu palabra.

Cántico Evangélico: Benedictus (Cántico de Zacarías)

Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

Preces Comunitarias

Demos gracias a Cristo, sol de justicia que ilumina nuestro caminar, y digámosle con fe:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Por la santa Iglesia, para que anuncie con fidelidad el Evangelio a todas las gentes:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Por los que sufren enfermedad, soledad o aflicción, para que sientan tu consuelo divino:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Por nuestra comunidad orante de Camino y Oración, para que crezcamos en el amor fraterno:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Unidos como hijos de Dios, digamos con amor la oración de los discípulos:
Padre nuestro, que estás en el cielo...

Oración Conclusiva y Bendición

Dios nuestro, que concediste a san Antonio María Claret un amor entrañable a la Eucaristía y a la Virgen María, junto con un celo apostólico infatigable por la salvación de las almas, concédenos buscar siempre tu gloria y entregarnos generosamente al anuncio del Evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Publicado por José Luis Toro y el Equipo Pastoral de Camino y Oración.

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