Libro de Joel: Biblia Católica Completa

Libro de Joel
Texto íntegro en la traducción católica de Monseñor Juan Straubinger, con notas patrísticas y exegéticas. 1 capítulos completos con acceso directo por versículos.
Introducción Canónica y Teológica
De Joel, profeta de Judá e hijo de Fatuel, nada sabemos fuera de los tres capítulos de profecías que llevan su nombre. El tiempo de su actividad ha de ser calculado después de separarse de la casa de David las diez tribus, pero antes del destierro. El hecho de que solamente se mencionen los sacerdotes, y no los reyes, hace conjeturar que Joel haya escrito en tiempos del rey Jais de Judá (836-791) cuando el Sumo Sacerdote Joiadá en nombre del rey niño manejaba las riendas del gobierno (IV Reyes 11). Una minoría de exégetas ubican a Joel en el período después del destierro, fundándose especialmente en 3, 6 donde se mencionan los griegos (cf. Nácar-Colunga). Su anuncio, como dice este mismo autor, es escatológico, cosa que no debe olvidarse al interpretarlo.
En el primer discurso profético describe Joel una plaga terrible de langostas, fenómeno conocido en Judea, como figura del oprobio de Israel por parte de las naciones. Ello da ocasión al profeta, en el segundo discurso (2, 18-3, 21), para exhortar a Israel a la contrición y anunciar el "día del Señor" y el juicio de las naciones o castigo de los enemigos del pueblo santo, y el reino mesiánico, siendo especialmente de notar la aplicación que San Pedro hizo de esta profecía (Hechos 2, 28-31) el día de Pentecostés, a los carismas traídos por el divino Espíritu.
## Joel 1 {#c1}
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### La plaga de langostas
1[1] Palabra de Yahvé que llegó a Joel, hijo de Fatuel:
2Oídlo, oh ancianos, y prestad oídos, habitantes todos del país. ¿Ha sucedido cosa semejante en vuestros días, o en los días de vuestros padres?
3Contádselo a vuestros hijos, y vuestros hijos a los hijos suyos, y los hijos de estos a la otra generación.
4[2] Lo que dejó la (langosta) gazam, lo devoró la arbeh, y lo que dejó la arbeh, lo devoró la yélek, y lo que dejó la yélek, lo devoró la chasil.
5[3] Despertad, oh ebrios, y llorad; y aullad, todos los bebedores de vino, porque se ha quitado de vuestra boca el mosto.
6Pues ha subido contra mi tierra un pueblo fuerte e innumerable; sus dientes son dientes de león, y sus mandíbulas, mandíbulas de leona.
7Ha convertido mi viña en un desierto, y destrozado mis higueras; las descortezó completamente, y las dejó derribadas; sus ramas se han vuelto blancas.
8[4] ¡Laméntate, cual joven esposa, que se ciñe de saco por el esposo de su juventud!
9[5] Falta la ofrenda y la libación en la Casa de Yahvé; los sacerdotes, ministros de Yahvé, están de duelo.
10El campo asolado, la tierra en luto, porque devastados están los trigales, se secó el vino, falta el aceite.
11Confundíos, labradores; ululad, viñadores, por el trigo y la cebada, porque la cosecha del campo ha sido destruida.
12[6] Las viñas agostadas, la higuera marchita; el granado, la palmera y el manzano, todos los árboles del campo se han secado; no hay más alegría entre los hijos de los hombres.
### Exhortación a la penitencia
13[7] Ceñíos, sacerdotes, y plañid; lanzad gritos, ministros del altar; venid, pasad la noche en sacos, oh ministros de mi Dios, pues ha desaparecido de la Casa de vuestro Dios la ofrenda y la libación.
14Promulgad un ayuno, convocad una solemne asamblea; congregad a los ancianos y a todos los habitantes del país en la Casa de Yahvé, vuestro Dios; y clamad a Yahvé:
15[8] "¡Ay del día!", pues cercano está el día de Yahvé, como ruina vendrá de parte del Todopoderoso.
16¿Acaso no ha desaparecido ante nuestros ojos el alimento, lo mismo que el gozo y la alegría de la Casa de nuestro Dios?
17Se pudrieron los granos debajo de sus terrones; los graneros se hallan exhaustos, vacías las trojes, por haberse secado el trigo.
18¡Cómo gimen las bestias! Andan errando los hatos de ganado porque no tienen pasto, y también los rebaños de ovejas están pereciendo.
19A Ti, oh Yahvé, levanto mi clamor, porque el fuego ha consumido las dehesas del desierto, y la llama ha abrasado todos los árboles del campo.
20Hasta los animales del campo braman hacia Ti, porque están secas las corrientes de agua y el fuego ha devorado los pastizales del desierto.
Joel [2](#c2) {#c2}
### Descripción del castigo
1[9] Tocad la trompeta en Sión, dad la voz de alarma en mi santo monte. Tiemblen los moradores todos de la tierra, porque viene el día de Yahvé; ya está cerca.
2Día de oscuridad y de densas tinieblas, día de nubes y de sombras espesas. Como la aurora sobre las montañas, así se derrama un pueblo numeroso y fuerte, tal como nunca ha existido desde el principio, ni existirá después de él en el transcurso de las generaciones.
3Delante de él va fuego devorador, y en pos de él llama abrasadora. Delante de él la tierra es como un jardín de Edén, y detrás de él un desierto, una desolación. No hay quien pueda librarse de su poder.
4Su aspecto es como el aspecto de caballos, y como jinetes, así corren.
5[10] Saltan sobre las cimas de las montañas con un estruendo semejante al de los carros; su ruido es como el crepitar de llamas de fuego que devoran la paja; y como un pueblo fuerte, así se ordenan para batalla.
6A su presencia se estremecen las naciones y todas las caras se ponen pálidas.
7Corren como campeones, como hombres de guerra escalan el muro, marchan cada cual por su senda, sin desviarse de su camino.
8[11] No se empujan unos a otros, cada uno sigue su rumbo; y aun cayendo sobre espadas no se hacen daño.
9Asaltan la ciudad, corren por el muro, escalan las casas, entran por las ventanas como el ladrón.
10[12] Ante ellos tiembla la tierra, se conmueve el cielo; el sol y la luna se oscurecen, y las estrellas pierden su resplandor.
11[13] Yahvé hace resonar su voz al frente de sus batallones, pues muy grande es su ejército, y fuertes son los que ejecutan sus órdenes. Porque grande es el día de Yahvé y muy terrible, ¿quién podrá soportarlo?
### Dios exhorta al pueblo a convertirse
12Ahora, pues, dice Yahvé, convertíos a Mí de todo vuestro corazón; con ayuno, con llanto y plañido.
13[14] Rasgad vuestros corazones, y no vuestros vestidos, y volveos a Yahvé, vuestro Dios; porque Él es benigno y misericordioso, tardo para airarse y de mucha clemencia, y le duele el mal.
14¿Quién sabe si volviéndose no se arrepentirá, y dejará tras sí bendición, ofrenda y libación para Yahvé, vuestro Dios?
15[15] Tocad la trompeta en Sión, promulgad un ayuno, convocad una solemne asamblea.
16[16] Congregad al pueblo, convocad a junta; reunid a los ancianos, juntad a los párvulos y los niños de pecho; salga de su cámara el joven esposo, y de su tálamo la esposa.
17[17] Entre el pórtico y el altar lloren los sacerdotes, ministros de Yahvé, y digan: "¡Apiádate, Yahvé, de tu pueblo, y no abandones al oprobio la herencia tuya, entregándolos al dominio de los gentiles. ¿Por qué ha de decirse entre las naciones: ¿Dónde está su Dios?"
### Perdón y prosperidad
18[18] Yahvé ardiendo en celos por su tierra, se ha compadecido de su pueblo;
19[19] y respondiendo dice Yahvé a su pueblo: Mirad, Yo os enviaré trigo, vino y aceite, y os saciaréis con ello; y no os haré ya más objeto de oprobio entre las naciones.
20[20] Alejaré de vosotros a aquel (que viene) del norte, y lo empujaré hacia una tierra árida y desierta, su vanguardia hacia el mar oriental, y su retaguardia hacia el mar occidental; y subirá su fetidez y se alzará su hedor, por haber obrado con soberbia.
21No temas, tierra, gózate y alégrate, porque Yahvé ha hecho cosas maravillosas.
22No temáis, animales del campo; pues reverdecen los pastos del desierto; los árboles dan su fruto, y la higuera y la vid sus riquezas.
23[21] Saltad de gozo, hijos de Sión, y regocijaos en Yahvé, vuestro Dios; porque Él os dará al Maestro de la justicia; y hará caer sobre vosotros las lluvias, la lluvia temprana y la tardía, como anteriormente.
24Se llenarán de trigo las eras, y los lagares rebosarán de vino y de aceite.
25Os compensaré los años que comió la (langosta), la arbeh, la yélek, la chasil y la gazam, mi gran ejército que envié contra vosotros.
26Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el Nombre de Yahvé, vuestro Dios, que ha hecho maravillas en favor de vosotros; y nunca jamás será confundido mi pueblo.
27[22] Sabréis que en medio de Israel estoy Yo, y que Yo soy Yahvé, vuestro Dios, y que no hay otro; y jamás será avergonzado el pueblo mío.
### Bendiciones celestiales
28[23] Después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne; profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos tendrán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.
29[24] Aun sobre los siervos y las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.
### Señales en el cielo
30Haré prodigios en el cielo y en la tierra; sangre y fuego y columnas de humo.
31[25] El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que llegue el grande y terrible día de Yahvé.
32[26] Y sucederá que todo aquel que invocare el Nombre de Yahvé será salvo. Porque, como dijo Yahvé, habrá salvación en el monte Sión y en Jerusalén, y entre los restos que habrá llamado Yahvé.
Joel [3](#c3) {#c3}
### El castigo de los gentiles
1[27] Pues he aquí que en aquellos días y en aquel tiempo, cuando Yo repatriare a los cautivos de Judá y de Jerusalén,
2[28] Congregaré a todos los gentiles y los haré bajar al valle de Josafat; y allí disputaré con ellos en favor de mi pueblo e Israel, la herencia mía, que ellos esparcieron entre las naciones, repartiéndose entre sí mi tierra.
3Echaron suertes sobre mi pueblo, y dieron un muchacho por una prostituta; y vendieron una doncella por vino para beber.
4[29] En fin ¿qué sois vosotros para Mí, oh Tiro y Sidón, y todas las regiones de Filistea? ¿Por ventura queréis vengaros de Mí? Si queréis vengaros de Mí, ligera y prontamente haré recaer vuestra maldad sobre vuestra cabeza.
5Porque tomasteis mi plata y mi oro, y os llevasteis a vuestros templos mis joyas preciosas,
6[30] y vendisteis los hijos de Judá y los de Jerusalén a los griegos, llevándolos lejos de su país.
7He aquí que Yo los suscitaré del lugar donde los vendisteis, y haré recaer vuestra maldad sobre vuestra cabeza.
8[31] Venderé vuestros hijos y vuestras hijas en mano de los hijos de Judá, que los venderán a los sabeos, gente lejana; pues (así) ha hablado Yahvé.
### Ejecución del juicio
9[32] Proclamad esto entre los gentiles; preparaos para la guerra, despertad a los valientes. Vengan y suban todos los hombres de guerra.
10[33] Forjad espadas de vuestros azadones, y lanzas de vuestras hoces; diga el débil: "Yo soy fuerte."
11Apresuraos y venid, gentes todas de en derredor, y congregaos; ¡y Tú, Yahvé, conduce allí tus campeones!
12¡Levántense y asciendan los gentiles al valle de Josafat! porque allí me sentaré para juzgar a todos los gentiles a la redonda.
13[34] Echad la hoz, porque la mies está ya madura, venid y pisad, porque lleno está el lagar; se desbordan las tinas; pues su iniquidad es grande.
14[35] Muchedumbres, muchedumbres hay en el valle de la Sedición, porque se acerca el día de Yahvé en el valle de la Sedición.
15[36] El sol y la luna se oscurecen, y las estrellas pierden su resplandor.
16[37] Yahvé ruge desde Sión, y desde Jerusalén hace oír su voz; y tiemblan el cielo y la tierra. Mas Yahvé es el refugio de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel.
### Gloria de Jerusalén
17Entonces conoceréis que Yo soy Yahvé, vuestro Dios, que habito en Sión, mi santo monte. Jerusalén será santa, y ya no pasarán por ella los extraños.
18[38] En aquel día los montes destilarán mosto, y manarán leche los collados; todos los torrentes de Judá correrán llenos de agua, y de la Casa de Yahvé saldrá una fuente que regará el valle de las Acacias.
19Egipto será una desolación, y Edom un desierto abandonado, a causa de la opresión (que infligieron) a los hijos de Judá; pues derramaron sangre inocente en su tierra.
20[39] Mas Judá quedará habitada por siempre, y Jerusalén de generación en generación.
21Y Yo vengaré la sangre de ellos, que no había sido vengada. Y Yahvé morará en Sión.
Comentarios de Mons. Straubinger
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