Moniciones y Lecturas para el Domingo 03 de Diciembre de 2024 – 01 Domingo de Adviento

Padre Jose Luis Toro
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MONICIÓN ENTRADA

Bienvenidos, hermanos y amigos. Que el Señor brille su Rostro sobre nosotros y nos salve. 

Comenzamos hoy un nuevo Año Litúrgico, celebrando el Primer Domingo de Adviento, la venida de Jesús, Enmanuel, Dios-com-nosotros.  La Liturgia de la Palabra de hoy nos habla de esperanza y vigilancia. Como cristianos debemos estar alertas, vigilantes, esperando ansiosamente y preparándonos ára un acontecimiento único e inevitable, que puede ocurrir a cualquier instante: la llegada del Señor. 

Llenos de alegría por la Presencia del Resucitado, aquí y ahora en medio de nosotros, pongámonos de pie y demos gracias a Dios por su visita.

MONICION A LA PRIMERA LECTURA  (Isaías 63,16b-17; 64,1.3b-8)

En la Primera Lectura Isaías nos presenta este precioso clamor de un pueblo desesperado: “Señor, rasga los cielos y ven, derrite nuestro duro corazón y sálvanos”. Escuchemos.

Lectura del libro de Isaías 63, 16b-17. 19b; 64, 2b-7

Tú, Señor, eres nuestro padre,
tu nombre de siempre es «Nuestro redentor».

Señor, ¿por qué nos extravías de tus caminos
y endureces nuestro corazón para que no te tema?

Vuélvete, por amor a tus siervos
y a las tribus de tu heredad.

¡Ojalá rasgases el cielo y bajases,
derritiendo los montes con tu presencia!
Bajaste, y los montes se derritieron con tu presencia.

Jamás oído oyó ni ojo vio
un Dios, fuera de ti,
que hiciera tanto por el que espera en él.

Sales al encuentro del que practica la justicia
y se acuerda de tus caminos.

Estabas airado, y nosotros fracasamos:
aparta nuestras culpas, y seremos salvos.

Todos éramos impuros,
nuestra justicia era un paño manchado;
todos nos marchitábamos como follaje,
nuestras culpas nos arrebataban como el viento.

Nadie invocaba tu nombre
ni se esforzaba por aferrarse a ti;
pues nos ocultabas tu rostro
y nos entregabas en poder de nuestra culpa.

Y, sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre,
nosotros la arcilla y tú el alfarero:
somos todos obra de tu mano.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 79, 2ac y 3b. 15-16. 18-19 (R.: 4)

R. Oh Dios, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.

Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece.
Despierta tu poder y ven a salvarnos. R.

Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó,
y que tú hiciste vigorosa. R.

Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.
No nos alejaremos de ti;
danos vida, para que invoquemos tu nombre. R.

MONICION A LA SEGUNA  LECTURA (1 Corintios 1,3-9)

Con especial cariño Pablo nos recuerda hoy que la gracia divina ya nos fue dada en Jesús, y que Él nos mantendrá firmes hasta el final. Escuchemos

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 3-9

Hermanos:

La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros.

En mi acción de gracias a Dios os tengo siempre presentes, por la gracia que Dios os ha dado en Cristo Jesús.

Pues por él habéis sido enriquecidos en todo: en el hablar y en el saber; porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo.

De hecho, no carecéis de ningún don, vosotros que aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo.

Él os mantendrá firmes hasta el final, para que no tengan de qué acusaros en el día de Jesucristo, Señor nuestro.

Dios os llamó a participar en la vida de su Hijo, Jesucristo, Señor nuestro. ¡Y él es fiel!

Palabra de Dios.

MONICION Al EVANGELIO (  Marcos 13,33-37)

Y Jesús nos trae esta Buena Noticia: Dios está por llegar. Y nos da este buen consejo: “¡Estén vigilantes!”. Abramos el oído, la mente y el corazón y pongámonos de pie para acoger la Palabra.

EVANGELIO

Velad, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa

Lectura del santo evangelio según san Marcos 13, 33-37

En aquel tiempo, dijo Jesús sus discípulos:

—«Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento.

Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara.

Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos.

Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!».

Palabra del Señor.

Oración de los Fieles

Sacerdote: Hermanos y hermanas, en este primer domingo de Adviento, nos reunimos para preparar nuestros corazones para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Oremos juntos por nuestras intenciones y por las necesidades de nuestra comunidad venezolana y de toda la humanidad

  1. Por nuestra nación venezolana, en este tiempo de Adviento, para que renovemos nuestra esperanza y trabajemos juntos por la paz, la justicia y la reconciliación entre todos los ciudadanos.
  2. Por los líderes políticos y sociales de Venezuela, para que busquen el bien común, guiados por principios éticos, promoviendo la solidaridad y el diálogo en la resolución de los desafíos que enfrenta nuestro país.
  3. Por aquellos que sufren a causa de la crisis económica y la escasez, para que encuentren consuelo, apoyo y recursos que les permitan afrontar estas dificultades con dignidad.
  4. Por los migrantes venezolanos, para que encuentren acogida, oportunidades y solidaridad en los lugares donde se establecen, y que el espíritu de fraternidad les acompañe en su caminar.
  5. Por la comunidad eclesial en Venezuela, para que en este tiempo de preparación para la Navidad, renovemos nuestra fe, fortalezcamos nuestra unidad y seamos signo de esperanza y amor para todos los que nos rodean.
  6. Por el Papa Francisco, los Obispos y líderes religiosos, para que sean guiados por el Espíritu Santo en su labor pastoral, promoviendo la paz y el entendimiento entre las personas.
  7. Por las familias que encenderán la Corona de Adviento, para que este símbolo de preparación para la venida de Cristo les ayude a fortalecer su fe, unión y esperanza, iluminando sus hogares con el amor de Dios.
  8. Por los Lectores de la Web Caminoyoracion y todos los que comparten la Palabra de Dios a través de medios digitales, para que su labor sea inspiradora, llegando a los corazones de quienes la escuchan, llevando consuelo, esperanza y enseñanzas de fe.

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, escucha las peticiones de tu pueblo que ha orado con fe en esta celebración del primer domingo de Adviento. Concédenos, según tu voluntad, aquello que más necesitamos para caminar con esperanza hacia la llegada de tu Hijo. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Reflexión

En el tiempo de Adviento, nos preparamos para celebrar el nacimiento de Jesús y también recordamos que él vendrá de nuevo algún día. Jesús nos dijo que debemos estar siempre preparados para su regreso, así como nos preparamos para su nacimiento en Navidad.

Imagina que estás esperando la llegada de un amigo. No sabes exactamente cuándo vendrá, pero quieres estar listo para recibirlo en cualquier momento. Jesús nos dice algo similar: que debemos estar listos para cuando vuelva, porque su regreso será inesperado, como cuando un dueño regresa a casa sin que sus sirvientes sepan exactamente cuándo.

Durante Adviento, decoramos nuestras casas con luces y adornos. Esto nos recuerda que Jesús es la luz que viene al mundo y que debemos estar alerta, como velas encendidas, listos para recibirlo cuando venga de nuevo.

Entonces, en este tiempo especial de Adviento, estamos preparando nuestros corazones para celebrar el nacimiento de Jesús, pero también recordamos que debemos estar siempre listos y vigilantes, porque no sabemos cuándo volverá. Es como un tiempo para arreglar nuestra casa interior, limpiando el corazón y manteniendo viva nuestra fe mientras esperamos con alegría su venida.

Oración de Comunión Espiritual

Señor Jesús, En este primer domingo de Adviento, mientras nos preparamos para celebrar tu venida entre nosotros, aunque no podamos recibirte sacramentalmente en este momento, te abro las puertas de mi corazón.

Deseo ardientemente unirme a ti espiritualmente, permitiendo que tu gracia y amor llenen mi ser. Que tu presencia transforme mi vida y me prepare para acogerte plenamente en la Eucaristía.

Fortaléceme con tu Espíritu Santo para que, mientras espero el día de recibirte en la Sagrada Comunión, pueda caminar en tu luz, siguiendo tu camino y llevando tu amor a todos los que encuentre.

Te entrego mis alegrías, mis esperanzas y mis preocupaciones en este tiempo de espera. Que mi comunión espiritual me una más profundamente a ti y a tu Iglesia, haciéndome sensible a las necesidades de los demás y dispuesto a servirte en cada rostro que encuentre.

Señor Jesús, ven a morar en mi corazón de una manera más profunda en este tiempo de Adviento. Amén.

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