Moniciones y lecturas para el día de hoy 06 de Noviembre de 2022 – XXXII DOMINGO ORDINARIO –  C  –

Mikaela
Niños leyendo un libro. Fuente: Pixabay.

Tip Litúrgico del día

Verde // XXXII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO; //
Misa del domingo, Gloria, Credo, prefacio dominical. // Se
prohíben las Misas de difuntos, excepto la exequial. // 1ª Lectura:
2Mac 7,1-2.9-14; Salmo: Sal 16; 2ª Lectura: 2Ts 2,16—3,5;
Evangelio: Lc 20,27-38, o bien más breve: Lc 20,27.34-38.

Oir la Misa Dominical On Line


LITURGIA DE LAS HORAS: del domingo.

  • Inicio de la Semana del Abrazo en Familia

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos sean todos ustedes, hermanos y amigos. Que la gracia, la paz y la alegría de Dios inunden por completo nuestros corazones.

Estamos en el Domingo Treinta y Dos del Tiempo Ordinario. La Liturgia de la Palabra de hoy nos invita a reflexionar sobre nuestro futuro. Dios siempre nos llama a la vida, nos llama a vivir para siempre. Por eso, Jesús no nos desvía del camino de la muerte sino nos hace superar el miedo de la muerte mediante la fe en la resurrección.

La historia de los hijos de Dios no se acaba en un cementerio sino en la Casa de Dios Padre, saciándonos de su semblante. Somos hijos eternos de un Papá eterno. Seguros de la presencia del Resucitado aquí y ahora en medio de nosotros, pongámonos de pie y celebremos esta Eucaristía en acción de gracias al Dios de la vida.

MONICION PRIMERA LECTURA (2 Macabeos 7,1-2.9-14)

La Primera Lectura de hoy nos relata la historia de una familia que ha sacrificado la vida temporal para salvaguardar la vida eterna. Asesinados sí, pero muertos no. Escuchemos con atención.

PRIMERA LECTURA

El rey del universo nos resucitará para una vida eterna.

Lectura del segundo libro de los Macabeos 7, 1-2. 9-14

En aquellos días, arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey los hizo azotar con látigos y nervios para forzarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la Ley.

Uno de ellos habló en nombre de los demás:

—«¿Qué pretendes sacar de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la ley de nuestros padres».

El segundo, estando para morir, dijo:

—«Tú, malvado, nos arrancas la vida presente; pero, cuando hayamos muerto por su ley, el rey del universo nos resucitará para una vida eterna».

Después se divertían con el tercero. Invitado a sacar la lengua, lo hizo en seguida, y alargó las manos con gran valor. Y habló dignamente:

—«De Dios las recibí, y por sus leyes las desprecio; espero recobrarlas del mismo Dios».

El rey y su corte se asombraron del valor con que el joven despreciaba los tormentos.

Cuando murió este, torturaron de modo semejante al cuarto. Y, cuando estaba para morir, dijo:

—«Vale la pena morir a manos de los hombres, cuando se espera que Dios mismo nos resucitará. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 16, 1. 5-6. 8 y 15 (R.: 15b)

R. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor.

Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi suplica,
que en mis labios no hay engaño. R.

Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,
y no vacilaron mis pasos.
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras. R.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R.

MONICION SEGUNDA LECTURA (2 Tesalonicenses 2,15-3,5)

En las palabras de Pablo hoy se refleja esta certeza: Dios nos ha amado y nos ha dado esta gran esperanza: la resurrección de Cristo. Es ésta la que conforta nuestros corazones y nos dispone a obrar el bien. Escuchemos.

SEGUNDA LECTURA

El Señor os dé fuerza para toda clase de palabras y de obras buenas.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 2, 15—3, 5

Hermanos:

Que Jesucristo, nuestro Señor, y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado tanto y nos ha regalado un consuelo permanente y una gran esperanza, os consuele internamente y os dé fuerza para toda clase de palabras y de obras buenas.

Por lo demás, hermanos, rezad por nosotros, para que la palabra de Dios siga el avance glorioso que comenzó entre vosotros, y para que nos libre de los hombres perversos y malvados, porque la fe no es de todos.

El Señor, que es fiel, os dará fuerzas y os librará del Maligno.

Por el Señor, estamos seguros de que ya cumplís y seguiréis cumpliendo todo lo que os hemos enseñado.

Que el Señor dirija vuestro corazón, para que améis a Dios y tengáis la constancia de Cristo.

Palabra de Dios.

Aleluya Ap 1, 5a y 6b

Jesucristo es el primogénito de entre los muertos;
a él la gloria y el poder por los siglos de los siglos.

MONICION EVANGELIO (Lucas 20,27-38)

Hoy Jesús nos trae a nosotros, los pecadores, esta Buena Noticia: para Dios todos están vivos. Dios es Dios porque nos hace vivir y nos mantiene siempre vivos en Él. Abramos los oídos, la mente y el corazón, y pongámonos de pie para la proclamación del Santo Evangelio.

EVANGELIO

No es Dios de muertos, sino de vivos.

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 20, 27-38

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron:

—«Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella».

Jesús les contestó:

—«En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección.

Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor «Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob». No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos».

Palabra del Señor.

O bien más breve:

No es Dios de muertos, sino de vivos.

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 20, 27. 34-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a los saduceos, que niegan la resurrección:

—«En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección.

Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor «Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob». No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos».

Palabra del Señor.

2 comentarios

    1. Amen, muchas gracias por su opinión! Cada día nos esforzamos para traer mejor contenido de calidad. Nos ayudaría mucho compartiendo los artículos con sus amigos!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.