Moniciones y Lecturas del Domingo 27 de Noviembre de 20222 – Primer (I) Domingo de Adviento

Jose Toro
Encendido de la Primera Vela del Adviento

(Hoy se enciende la corona de adviento)

Moniciones de hoy en Audio

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos, hermanos y amigos. Reciban todos ustedes paz y alegría de parte del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Comenzamos hoy un nuevo Año Litúrgico, celebrando el Primer Domingo de Adviento, palabra que significa llegada, venida. Se trata de la venida de la Luz, la venida de Jesús, Dios Salvador. Por eso, la Liturgia de la Palabra de hoy nos habla de despertar, esperar y vigilar. Como cristianos debemos prepararnos para ese acontecimiento único e inevitable, que puede ocurrir a cualquier instante: el fin de las tinieblas y el amanecer del nuevo día, la llegada de la Luz, que pondrá al descubierto todo lo que somos y todo lo que deseamos. Que la esperanza de despertar para la luz nos impulse a vigilar diariamente los tesoros escondidos en  nuestro corazón. 

Seguros de la presencia del Resucitado, aquí y ahora en medio de nosotros,  pongámonos de pie y demos gracias a Dios por su visita.

Bendición de la Corona de Adviento

MONICIÓN INTRODUCTORIA:


Hermanos: Al comenzar el nuevo año litúrgico vamos a bendecir esta corona con que inauguramos también el tiempo de Adviento. Sus luces nos recuerdan que Jesucristo es la luz del mundo. Su color verde significa la vida y la esperanza. La corona de Adviento es, pues, un símbolo de que la luz y
la vida triunfará sobre las tinieblas y la muerte, porque el Hijo de Dios se ha hecho hombre y nos ha dado
la verdadera vida. El encender, semana tras semana, los cuatro cirios de la corona debe significar nuestra gradual preparación para recibir la luz de la Navidad. Por eso hoy, primer domingo de Adviento, bendecimos esta corona y encendemos su primer cirio. Luego el ministro con las manos extendidas, sobre la corona dice la oración de bendición.

Oración de Bendición de la Corona de Adviento

Oremos.


La tierra, Señor, se alegra en estos días y tu Iglesia desborda de gozo ante tu Hijo, El Señor, que se avecina como luz esplendorosa, para iluminar a los que yacemos en las tinieblas de la ignorancia,
del dolor y del pecado.

Lleno de esperanza en su venida, tu pueblo ha preparado esta corona con ramos verdes y la ha adornado son luces. Ahora, pues, que vamos a empezar el tiempo de preparación para la venida de tu Hijo, te pedimos, Señor, que, mientras se acrecienta cada día el esplendor de esta corona, con nuevas luces,
a nosotros nos ilumines con el esplendor de aquel que, por ser la luz del mundo, iluminará todas
las oscuridades. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.


Y se enciende el cirio que corresponde
al primer Domingo de Adviento.


Todos: Danos Señor la abundancia
de tu luz

MONICIÓN PRIMERA LECTURA (Isaías 2,1-5)

Ante el presente sombrío, triste y desanimado, Isaías ilumina el futuro con esta esperanza: ya está por llegar una nueva sociedad de paz y justicia, fruto de la renovación del corazón del hombre. Escuchemos.

PRIMERA LECTURA

El Señor reúne a todas las naciones en la paz eterna del Reino de Dios.

Lectura del libro de Isaías  2, 1-5

Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén:

Al final de los días estará firme
el monte de la casa del Señor
en la cima de los montes,
encumbrado sobre las montañas.

Hacia él confluirán los gentiles,
caminarán pueblos numerosos.

Dirán:

«Vengan, subamos al monte del Señor,
a la casa del Dios de Jacob:

él nos instruirá en sus caminos
y marcharemos por sus sendas;
porque de Sión saldrá la ley,
de Jerusalén la palabra del Señor».

Será el árbitro de las naciones,
el juez de pueblos numerosos.

De las espadas forjarán arados,
de las lanzas, podaderas.

No alzará la espada pueblo contra pueblo,
no se adiestrarán para la guerra.

Casa de Jacob, ven,
caminemos a la luz del Señor.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 121, 1-2. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: Cf.1)

R. Vamos alegres a la casa del Señor.

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R.

Allá suben las tribus,
las tribus del Señor
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R.

Deseen la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios». R.

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo».
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien. R.

MONICIÓN SEGUNDA LECTURA (Romanos 13,11-14)

Pablo nos advierte que ya se está terminando la noche y nos apura a despertarnos, y a renovar nuestro corazón para sacar a la luz todas nuestras bondades. Escuchemos…

SEGUNDA LECTURA

Nuestra salvación está cerca

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos 13, 11-14a

Hermanos:

Dense cuenta del momento en que viven; ya es hora de despierten del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. La noche está avanzada, el día se echa encima: dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz.

Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas ni borracheras, nada de lujuria ni desenfreno, nada de riñas ni pendencias. Vístanse del Señor Jesucristo.

Palabra de Dios.

MONICIÓN EVANGELIO (Mateo 24,37-44)

Hoy Jesús nos trae esta Buena Noticia: cuando menos esperemos vendrá el Hijo del Hombre, y todo lo que esté en nuestro corazón quedará al descubierto.  Abramos el oído, la mente y el corazón, y pongámonos de pie para la proclamación del Santo Evangelio.

EVANGELIO DE HOY

Estad en vela para estar preparados.

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 24, 37-44

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:

—«Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé.

Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por lo tanto, estén en atentos, porque no saben qué día vendrá vuestro Señor. Comprendan que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estén también ustedes preparados, porque a la hora que menos piensen viene el Hijo del hombre».

Palabra del Señor.

Reflexión del Evangelio de Hoy

Estamos iniciando un nuevo año litúrgico, volvemos al ciclo A. Estaremos meditando la vida de Jesús bajo la óptica del evangelista Mateo, así que si vienes a misa todos los domingos del año al finalizar podrás decir: Me he leído un evangelio completo (o casi completo mejor dicho). Nos empezamos a preparar para las fiestas navideñas y comienza el adviento, que como escuchábamos en la monición de entrada, significa espera. El color característico de este tiempo es el morado, que significa sobriedad y penitencia. Espiritualmente significa un tiempo de preparación interior, la Iglesia nos invita al ayuno, a la oración y a las obras de caridad. Digamos que es un tiempo semejante a la cuaresma pero con menos intensidad. La decoración de los templos debería ser sobria para que pueda notarse la diferencia cuando nos vistamos de blanco el día del nacimiento del salvador. Sin embargo, en Venezuela somos muy particulares, porque las misas de aguinaldo las vivimos de una manera festiva, tanto así, que tenemos el permiso de la Santa Sede Apostólica de cantar el Gloria durante el novenario de misas. El profeta Isaías que hemos escuchado hoy tiene una visión universalista, todos los pueblos congregándose alrededor del templo de Jerusalén. Jerusalén significa «ciudad de paz» y al congregarse en torno a ella todas las naciones estarán en paz, «no se alzará pueblo contra pueblo y no se adiestrarán para la guerra». Seguimos orando por la paz del mundo y seguimos esperando en torno a Jesús esa Noche de Paz como la proclama esa conocida canción navideña. Padre José Toro.

PETICIONES (Oración de los Fieles)

  • Por la Iglesia, para que sea casa de acogida e instrumento de reconciliación.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por las Vocaciones, para que el Señor suscite vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por la paz en el mundo, para que no levante la espada pueblo contra pueblo.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por los jóvenes de nuestra Parroquia, para que sigan viviendo la fe con alegría.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por los cristianos, para que sepamos ofrecer a todos y especialmente a los jóvenes, razones de esperanza.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por todos nosotros, para que la participación de la Eucaristía nos ayude a vivir en una espera activa la llegada del Señor.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Para que Venezuela continúe por los caminos de Entendimiento, caminos de diálogo y paz.
  • Por la Arquidiócesis de Mérida, quien arriba a sus 100 años, para que siga dando a la Iglesia frutos buenos para la viña del Señor.
  • Para que podamos estar adecuadamente preparados para la Venida del Señor.

Oración de Acción de Gracias.

Gracias Señor por la Comunión que hemos recibido en este día. Por el Sacramento del Altar. Cada domingo celebramos tu resurrección y proclamamos tu venida, por eso te estamos esperando. Te esperamos como comunidad reunida en torno a tus sacramentos, donde sabemos que te nos anticipas. Señor, hoy nos hemos dado la paz luego de proclamar que somos hermanos en el padrenuestro, que este gesto de paz sirva para el entendimiento de los pueblos. Paz en mi alma, paz en mi familia, paz en mi comunidad, paz en mi nación. Que seamos instrumentos de tu paz. Amén.

REFLEXION EN EL PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO -ciclo A-

En nuestra iglesia católica con alegría, esperanza e ilusión, iniciamos un nuevo año litúrgico; como creyentes en el Dios de la vida, del tiempo y de la eternidad, damos un paso más hacia la consumación definitiva de la historia. Lo hacemos con alegría, confianza, gratitud e ilusión. Sabemos que estamos en manos del Señor quien nos ayuda a construir un futuro mejor. La Iglesia nos invita cada año a preparar la conmemoración del Nacimiento del Señor en la espera de su manifestación gloriosa. Preparamos el memorial de su nacimiento en carne mortal y esperamos con ilusión su manifestación como Rey de reyes y Señor de señores. Al tiempo de preparación para esos dos acontecimientos lo llamamos ADVIENTO: Él viene.


Me llama la atención este año la expresión que encontramos en la carta de san Pablo a los Romanos, la cual se ha proclamado en la segunda lectura: “Ustedes saben en qué tiempo vivimos y que ya es hora de que se despierten”. La comparo con la expresión de Carlos Marx: “la religión es el opio de los pueblos”. Pienso que lo que adormece a los pueblos no es precisamente la religión; lo que adormece a los pueblos son las ideologías, una de ellas el marxismo, que intentan subyugar a todos los seres humanos a caprichos absolutistas. El pesimismo, sembrado en el inconsciente de buena parte de la humanidad, es prueba clara de cómo nos adormecen. Nos sentimos incapaces de cambiar la realidad maligna que se ha impuesto a través de métodos violentos e inhumanos.


Son muchos los opios disfrazados de múltiples colores, fantasías, ilusiones, se ofrecen a la humanidad. La gran industria de la publicidad, con sus estrategias subliminales y agresivas, nos adormece de múltiples maneras. Creemos estar despiertos porque obedecemos ciegamente a la moda; creemos estar despiertos porque utilizamos palabras o gestos y respondemos a las conductas que los manipuladores del pensamiento quieren que utilicemos; las redes sociales nos esclavizan de tal manera que podemos prescindir de todo, menos del teléfono celular. No queremos despertar para ver la realidad y asumir que, nadie es más que nadie porque utilice determinadas marcas, modelos o sea hincha de tal equipo deportivo.


El Adviento es tiempo propicio para despertar; los cristianos católicos estamos llamados a estar despiertos para el servicio, la paz, la no violencia, la comprensión, la honestidad, el trabajo, la solidaridad, el disfrute sano de la naturaleza y de los bienes creados por y para el ser humano. No podemos dejarnos adormecer por el ángel vestido de luz (2 Cor 11,14); él por un lado exalta de tal manera el yo, para que intentemos imponer el capricho personal como norma universal de actuación; por otro, nos anima a utilizar todo tipo de violencia para dominar a los demás. También en el Adviento pedimos la gracia de no caer en la tentación y vernos liberados del maligno.


Hoy la liturgia de la Palabra, a través del profeta Isaías, nos llama a cambiar las armas de destrucción en instrumentos que promuevan la vida; nos invita a caminar a la luz del Señor y para eso se necesita estar despiertos. ¡Cómo añoramos que las grandes multinacionales de la muerte, los fabricantes de armas, drogas, pornografía, modas y religiones degradadoras del ser humano y de la naturaleza, se conviertan al amor, la ternura, la solidaridad y la misericordia! ¡Cómo añoramos y suplicamos al Dios de la vida que quienes viven en las tinieblas de la maldad despierten para promover la dignidad de las personas, facilitando la calidad de vida! ¡Cómo no seguir suplicando que las mentes y los corazones endurecidos por el pecado, cegados por la ambición de bienes materiales, descubran al Dios misericordioso que se hizo niño en Belén, murió asesinado en la cruz y resucitó para reconciliarnos los unos con los otros!
Los cristianos católicos, en esta preparación a las grandes fiestas de la Navidad, oramos para estar despiertos a la justicia, la bondad, la ternura, la misericordia, la responsabilidad, la honestidad, la alegría y la paz. Por eso no dejamos de suplicar: “Ven, ven, Señor, no tardes. Ven pronto Señor “.

Pbro. Cándido Contreras (Noviembre, 2022)

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