Evangelio de hoy

Moniciones y lecturas del día de hoy Domingo 16 de Julio 2023 - XV del Tiempo Ordinario

Liturgia del día de hoy Domingo 16 de Julio 2023

Contenido de este artículo


Verde // XV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO; // Misa del domingo, Gloria, Credo, prefacio dominical. // Se prohíben las Misas de difuntos, excepto la exequial. // 1ª Lectura: Is 55,10-11; Salmo: Sal 64; 2ª Lectura: Rm 8,18-23; Evangelio: Mt 13,1-23 (o bien más breve Mt 13,1-9).


LITURGIA DE LAS HORAS: del domingo.
*Este año se omite la fiesta de la B.V. María del Monte Carmelo.


*Arquidiócesis de Barquisimeto: Ntra. Sra. del Carmen, Titular de la
Catedral. Patrona de la Arquidiócesis (solemnidad).


*Diócesis de Maturín: Ntra. Sra. del Carmen, Titular de la Catedral.
Patrona de la Diócesis (solemnidad).


*Diócesis de San Fernando de Apure: Ntra. Sra. del Carmen, Patrona de
la Diócesis (solemnidad).
*Diócesis de Machiques: Ntra. Sra. del Carmen, Patrona de la Diócesis
(solemnidad).
*Diócesis de Guasdualito: Ntra. Sra. del Carmen, Titular de la Catedral
(Solemnidad).

XXV DOMINGO ORDINARIO - A

MONICIÓN ENTRADA

Bienvenidos, hermanos y amigos. Reciban todos ustedes gracia, paz y alegría de parte del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Estamos en el Domingo Veinticinco del Tiempo Ordinario. La Liturgia de la Palabra de hoy nos recuerda que Dios es esencialmente bondad. Sus criterios no son nuestros criterios. El Reino es el mundo al revés: allí nada se merece: todo es gracia, todo es regalo, todo es dádiva. Y si de entrada no tomamos conciencia y aceptamos con paz que nosotros y Dios estamos en órbitas diferentes, nos vamos a sentir muy desconcertados con nuestro Dios... con la infinita bondad de nuestro Padre. 

Seguros de la Presencia de Jesús Resucitado, aquí y ahora entre nosotros, pongámonos de pie y celebremos con gozo esta Eucaristía.

MONICIÓN PRIMERA LECTURA (Isaías 55,6-9)

Isaías nos descubre que los planes de Dios no son nuestros planes, y nos invita a buscar con sinceridad los caminos del Señor para conocer su Voluntad. Escuchemos...

PRIMERA LECTURA

La lluvia hace germinar la tierra

Lectura del libro de Isaías 55, 10-11

Así dice el Señor:

«Como bajan la lluvia y la nieve del cielo,
y no vuelven allá sino después de empapar la tierra,
de fecundarla y hacerla germinar,
para que dé semilla al sembrador y pan al que come,

así será mi palabra, que sale de mi boca:
no volverá a mí vacía,
sino que hará mi voluntad
y cumplirá mi encargo».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 64, 10. 11. 12-13. 14 (R.: Lc 8, 8)

R. La semilla cayó en tierra buena
y dio fruto.

Tú cuidas de la tierra, la riegas
y la enriqueces sin medida;
la acequia de Dios va llena de agua,
preparas los trigales. R.

Riegas los surcos, igualas los terrones,
tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes. R.

Coronas el año con tus bienes,
tus carriles rezuman abundancia;
rezuman los pastos del páramo,
y las colinas se orlan de alegría. R.

Las praderas se cubren de rebaños,
y los valles se visten de mieses,
que aclaman y cantan. R.

MONICIÓN SEGUNDA LECTURA (Filipenses 1, 20-24.27)

Coincidir con el plan de Dios consiste en realizar la tarea que nos ha sido encomendada sin estar analizando a Dios. Pablo desea estar ya con Cristo, pero si Dios lo quiere evangelizando, así lo hará. Escuchemos.

SEGUNDA LECTURA

La creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 18-23

Hermanos:

Sostengo que los sufrimientos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá. Porque la creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Porque sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto.

Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.

Palabra de Dios.

MONICIÓN EVANGELIO (Mateo 20,1-16)

Hoy Jesús nos trae esta Buena Noticia: el Padre es tan bueno, tan bueno, que nos desconcierta. Abramos el oído, la mente y el corazón, y pongámonos de pie para acoger su Palabra.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 1-23

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla.

Les habló mucho rato en parábolas:

—«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron.

Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó.

Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron.

El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga».

Se le acercaron los discípulos y le preguntaron:

—«¿Por qué les hablas en parábolas?».

Él les contestó:

—«A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías:

"Oiréis con los oídos sin entender;
miraréis con los ojos sin ver;

porque está embotado el corazón de este pueblo,
son duros de oído, han cerrado los ojos;

para no ver con los ojos, ni oír con los oídos,
ni entender con el corazón,
ni convertirse para que yo los cure".

¡Dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.

Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador:

Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.

Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe.

Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno».

Palabra del Señor.

O bien más breve:

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 1-9

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla.

Les habló mucho rato en parábolas:

—«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron.

Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó.

Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron.

El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga».

Palabra del Señor.

Peticiones (Oración de los Fieles)

Aquí tienes una posible Oración de los Fieles para este día:

Hermanos y hermanas, elevemos nuestra oración al Padre celestial, que nos ha dado su palabra como semilla de vida y de salvación, y pidámosle que nos ayude a escucharla y a ponerla en práctica. Digamos confiadamente: Escúchanos, Señor.

  • Por la Iglesia, para que sea fiel anunciadora de la palabra de Dios en el mundo, y para que sus miembros sean tierra buena donde fructifique el evangelio. Oremos.
  • Por los gobernantes y los responsables de la sociedad, para que gobiernen con justicia y con respeto a la dignidad de las personas, y para que promuevan el desarrollo integral y la paz. Oremos.
  • Por los que sufren por cualquier causa, especialmente por los enfermos, los pobres, los marginados y los perseguidos, para que experimenten el consuelo y la ayuda de Dios, y para que encuentren la solidaridad y la compasión de sus hermanos. Oremos.
  • Por los agricultores y los trabajadores del campo, para que sean bendecidos por el Señor en sus cosechas, y para que compartan sus frutos con los más necesitados. Oremos.
  • Por nuestra comunidad parroquial, para que se alimente de la palabra de Dios y de la eucaristía, y para que dé testimonio de su fe con obras de caridad. Oremos.
  • Pidamos por la propuesta de Hoja Dominical de Caminoyoracion.org para que podamos seguir creciendo para llevar la Palabra de Dios en las diferentes parroquias.

Escucha, Padre bueno, las súplicas de tu pueblo, que confía en tu bondad y en tu fidelidad. Haz que tu palabra sea luz para nuestros pasos y alimento para nuestro espíritu. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Reflexión para las Lecturas del día de hoy

Queridos hermanos y hermanas, las lecturas de este domingo nos invitan a valorar la palabra de Dios como una semilla que cae en nuestro corazón y que puede dar frutos de vida eterna si la acogemos con fe y amor.

En la primera lectura, el profeta Isaías compara la palabra de Dios con la lluvia y la nieve que bajan del cielo y empapan la tierra, haciéndola fecunda y germinar. La palabra de Dios no es una palabra vacía o ineficaz, sino que realiza todo lo que Dios quiere y cumple la misión que Dios le encomienda. La palabra de Dios es una palabra creadora, salvadora y transformadora, que nos comunica la voluntad y el amor de Dios.

En el salmo, el salmista nos invita a dar gracias al Señor por sus maravillas, especialmente por su providencia sobre la naturaleza y sobre su pueblo. El Señor visita la tierra, la hace fértil, la colma de frutos, bendice sus cosechas, corona el año con sus bienes. El Señor también cuida de su pueblo elegido, le hace una alianza, le promete una tierra como herencia, le envía a José a Egipto para preparar el camino a sus hermanos, le libera de la esclavitud con signos prodigiosos. El Señor es fiel a su palabra y a su amor.

En la segunda lectura, san Pablo nos habla del sufrimiento presente y de la gloria futura. Nos dice que toda la creación está gimiendo con dolores de parto, esperando la liberación de la corrupción y la manifestación de los hijos de Dios. Nos dice también que nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente esperando la adopción filial y la redención de nuestro cuerpo. Nos dice finalmente que el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad e intercede por nosotros con gemidos inefables. El Espíritu es el don más precioso que hemos recibido, el que nos hace hijos de Dios y herederos de su gloria.

En el evangelio, Jesús nos enseña la parábola del sembrador, que ilustra cómo actúa la palabra de Dios en nuestro corazón. La palabra es como una semilla que cae en diferentes tipos de terreno: el camino, donde es pisoteada o devorada por los pájaros; la tierra pedregosa, donde brota pronto pero se seca por falta de raíz; la tierra con espinos, donde queda ahogada por las preocupaciones y los placeres; y la tierra buena, donde da fruto abundante. La palabra de Dios necesita ser escuchada con atención, comprendida con inteligencia, guardada con fidelidad y practicada con generosidad.

Hermanos y hermanas, estas palabras de Jesús nos interpelan hoy a nosotros, que también somos llamados a escuchar y acoger la palabra de Dios en nuestra vida. Nos recuerdan que no basta con oír la palabra superficialmente o ocasionalmente, sino que hay que profundizar en ella y dejar que nos transforme. Nos alientan a no dejarnos distraer o seducir por las cosas del mundo, sino a buscar las cosas de arriba. Nos exhortan a no conformarnos con una fe tibia o estéril, sino a dar testimonio y fruto con nuestra palabra y nuestra obra.

Pidamos al Señor que aumente nuestra docilidad y nuestra gratitud hacia su palabra, y que nos conceda la gracia de ser tierra buena donde pueda germinar y crecer su reino. Que María, nuestra madre, nos acompañe con su intercesión y su ejemplo. Amén.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Moniciones y lecturas del día de hoy Domingo 16 de Julio 2023 - XV del Tiempo Ordinario puedes visitar la categoría Evangelio del Día.

Contenido Relacionado

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir