Miércoles de ceniza: Moniciones, Lecturas, Guión Litúrgico y Explicación. 17 de Febrero de 2021.

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CAMBIA EL AMBIENTE: EMPIEZA EL CAMINO CUARESMAL DE LA
PASCUA


Todo debe apuntar hoy al inicio de la Cuaresma como camino hacia la Pascua. Los
varios elementos clásicos en esta ambientación -que trataremos de nuevo el
domingo próximo- deben estar ya presentes desde hoy: el color morado, la ausencia
de las flores y del aleluya, el repertorio propio de cantos.
Al comienzo de la celebración se omite el acto penitencial: se reza o canta, por
tanto, el Señor ten piedad, sin intenciones.
Y cosas que si siempre son importantes, lo son más todavía cuando se inicia un
tiempo con significado más intenso: proclamar de un modo más expresivo y
cuidado las lecturas del día
, cantar el salmo responsorial, al menos su antífona entre
las varias estrofas, y hacer una breve homilía, ayudando a entrar en el clima de la
Cuaresma. La Plegaria puede ser una de las de Reconciliación.


-LA CENIZA, UN GESTO QUE PUEDE SER EXPRESIVO


El gesto simbólico propio de este día es uno de los que ha calado en la comunidad
cristiana, y puede resultar muy pedagógico si se hace con autenticidad, sin
precipitación; con sobriedad, pero expresivamente. Como ya ha resonado y se ha
comentado la Palabra de Dios, la imposición de la ceniza comunica con facilidad su
mensaje de humildad y de conversión
.
El sacerdote se impone primero él mismo la ceniza en la cabeza -o se la impone el
diácono u otro concelebrante, si lo hay- porque también él, hombre débil, necesita
convertirse
a la Pascua del Señor. Luego la impone sobre la cabeza de los fieles,
tal vez en forma de una pequeña señal de la cruz. Si parece más fácil, se podría
imponer en la frente, por ejemplo a las religiosas con velo. Es bueno que vaya
diciendo en voz clara las dos fórmulas alternativamente, de modo que cada fiel
oiga la que se le dice a él y también la del anterior o la del siguiente.
Si no va a resultar complicado, se podría introducir una manera nueva de realizar el
gesto.
Una fórmula apunta a la conversión al Evangelio: «Convertíos y creed el
Evangelio»
(que parecería más propio que se dijera en singular, como la otra es más
interpelante). Mientras que la otra alude a nuestra caducidad humana: «Acuérdate
de que eres polvo y al polvo volverás»
. Ahora bien, parece que sería más educador
acompañar estas palabras con dos gestos complementarios: el sacerdote impone la
ceniza a cada fiel, diciendo la fórmula de la ceniza y el polvo, y a continuación el
fiel pasa a otro ministro que está al lado y que le ofrece el evangelio a besar
,
mientras pronuncia sobre él la fórmula que habla del evangelio. No creo que
complique mucho el rito, y podría resultar más expresivo de la doble dimensión de
la Cuaresma. Ya se ha experimentado con éxito en algunas comunidades, tanto
parroquiales como más homogéneas y reducidas.


LA CONVERSIÓN Y SUS OBRAS


Las tres lecturas de hoy expresan con claridad el programa de conversión que Dios
quiere de nosotros
en la Cuaresma: convertíos y creed el Evangelio; convertíos a mí
de todo corazón; misericordia, Señor, porque hemos pecado; dejaos reconciliar con
Dios; Dios es compasivo y misericordioso.

Cada uno de nosotros, y la comunidad, y la sociedad entera, necesita oír esta
llamada urgente al cambio pascual, porque todos somos débiles y pecadores, y
porque sin darnos cuenta vamos siendo vencidos por la dejadez y los criterios de
este mundo, que no son precisamente los de Cristo.
Es bueno que en la homilía se haga notar la triple dirección de esta conversión que
apunta el evangelio:
a) la apertura a los demás: con la obra clásica cuaresmal de la limosna, que es ante
todo caridad, comprensión, amabilidad, perdón, aunque también limosna a los más
necesitados de cerca o de lejos,
b) la apertura a Dios, que es escucha de la Palabra, oración personal y familiar,
participación más activa y frecuente en la Eucaristía y el sacramento de la
Reconciliación,
c) y el ayuno, que es autocontrol, búsqueda de un equilibrio en nuestra escala de
valores, renuncia a cosas superfluas, sobre todo si su fruto redunda en ayuda a los
más necesitados.
Las tres direcciones, que son como el resumen de la vida y la enseñanza de Cristo,
nos ayudan a reorientar nuestra vida en clave pascual.

Análisis de las lecturas del día

  1. Joel 2,12-18
    El profeta Joel llama al pueblo de Israel a una jornada de penitencia. Les urge a que se
    conviertan de su mal y se pongan con decisión en la línea del seguimiento de Dios.
    Esto sucedía unos cuatro siglos antes de Cristo.
    El ambiente se ve que estaba bastante apático y decadente. Además, estaban
    padeciendo en aquellos momentos los efectos de una catástrofe natural, una larga
    sequía y una plaga de langostas o saltamontes que había arrasado toda la cosecha.
    El profeta aprovecha la circunstancia para convocar en asamblea general a pequeños y
    mayores, sacerdotes y laicos, para que todos juntos pidan perdón a Dios. Para él, la
    causa fundamental de la situación es que se han olvidado de Dios y descuidan su
    alianza. Eso sí: no se tienen que contentar con un ayuno oficial, ni con unas lágrimas
    o con un cambio de vestidos exteriores en señal de luto. La conversión tiene que ser
    interior: volverse de corazón a Dios, buscar sinceramente su voluntad y cumplirla.
    El argumento con el que les anima a dar este paso es la bondad de Dios. Les recuerda
    una definición de Dios que se repite muchas veces en la Biblia: es «compasivo y
    misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad».
    El Salmo 50, el «Miserere», da a este día inaugural de la Cuaresma un tono
    penitencial por excelencia. Es el salmo -atribuido a David- en el que un pecador
    muestra su arrepentimiento e implora humildemente de Dios que le perdone y que le
    ayude a renovar su vida: «borra mi culpa… crea en mí un corazón puro… devuélveme
    la alegría de tu salvación».
  2. 2 Corintios 5,20-6,2
    Pablo se lo dijo a los corintios hace dos mil años, pero nosotros lo oímos hoy: «ahora
    es el tiempo de la gracia, ahora es el día de la salvación».
    El se muestra orgulloso de ser «embajador de Cristo», y la embajada que trae de parte
    de él es ésta: «dejaos reconciliar con Dios». Esta reconciliación se la ofrece Dios a
    todos por medio de la muerte salvadora de su Hijo Jesús. Hay que aprovechar esta
    ocasión y no «echar en saco roto la gracia de Dios». Es el tiempo propicio para
    reconciliarse: o sea, para recomponer la relación entre nosotros y Dios, por si se
    hubiera roto o debilitado.
  3. Mateo 6,1-6; 16-18
    Jesús, en el sermón de la montaña, enseña a sus discípulos cómo tiene que ser su
    estilo de vida. Es una hermosa página, con paralelismos y antítesis muy expresivos.

Describe tres aspectos de la vida de un creyente que se puede decir que abarcan las
tres direcciones de cada persona: para con Dios (oración), para con el prójimo
(limosna) y para consigo mismo (ayuno). En las tres, el discípulo de Jesús tiene que
profundizar, no quedarse en lo exterior, sino situarse delante de Dios Padre, que es el
que nos conoce hasta lo más profundo del ser, sin buscar premios o aplausos aquí
abajo:

  • la limosna: «no vayas tocando la trompeta» para que todos se enteren; al revés: «que
    tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha»; el Padre te lo recompensará;
  • la oración: no orar «para que os vea la gente»; al revés: «entra en tu cuarto y reza»;
    el Padre te lo pagará;
  • el ayuno: «no andéis cabizbajos para que la gente sepa que ayunáis»; al revés:
    «perfúmate la cabeza»; el Padre te premiará.
  1. Las lecturas de hoy nos invitan a convertirnos, a ponernos en camino hacia la nueva
    existencia que Cristo nos quiere comunicar en su Pascua.
    a) Como en tiempos de Joel, suena la trompeta convocando a ayuno y conversión.
    Muchos cristianos están asustados de la situación presente: la gran sequía de fe y de
    vocaciones, y las plagas peores que las langostas que arrasan valores humanos y
    cristianos. ¿Tiene futuro todo esto? La Cuaresma nos viene a responder que sí. Ante
    todo porque Dios sigue siendo rico en bondad y misericordia, y está siempre
    dispuesto a perdonar y empezar de nuevo. Y también porque las personas, por
    amodorradas que estén, pueden sentirse movidas por el Espíritu y cambiar.
    Por eso somos invitados a emprender un camino pascual, un camino que incluye la
    cruz y la renuncia, y por tanto será incómodo. Somos invitados a reconocer que algo
    no va bien en nosotros mismos, además de en la sociedad o en la Iglesia, y a cambiar,
    a dar un viraje, a convertirnos. Conversión se dice en griego «metánoia», que
    significa cambio de mentalidad.
    El gesto penitencial de la ceniza que hacemos hoy, después de la homilía, nos
    recuerda, por una parte, que somos polvo y al polvo volveremos, cosa que nos hace
    bien recordar. Y por otra, nos invita a que aceptemos el Evangelio como norma de
    vida, como mentalidad propia de los seguidores de Jesús.
    b) La apremiante exhortación de Pablo a los cristianos de Corinto se repite hoy para
    nosotros a través de la Iglesia, cuyo ministerio principal es el de la reconciliación:
    tenemos que saber aprovechar la mano tendida de Dios, la reconciliación que nos
    ofrece en este tiempo de gracia que es la Cuaresma y la Pascua.
    Será bueno que desde ahora pensemos en el sacramento que más explícitamente nos
    comunica la victoria y el perdón de Cristo: la Reconciliación o Penitencia. «Confesar
    y comulgar por Pascua» sigue teniendo un sentido pleno: es como mejor nos
    sumamos e incorporamos los cristianos a la Pascua de Cristo.
    c) También nosotros necesitamos que se nos diga que la conversión ha de ser interior.
    En las tres direcciones que Jesús apunta en el evangelio.
    Cara al prójimo, una caridad y una apertura que no busca ostentación, sino que se
    basa en un amor verdadero y desinteresado. Cara a Dios, una oración que no se
    conforma con palabras y gestos exteriores, sino que brota del corazón. Cara a nosotros
    mismos, un ayuno que es autocontrol, capacidad de renuncia de valores secundarios
    en favor de los principales.
    Todo ello -dar limosna, rezar, ayunar- no lo hacemos para llamar la atención, sino con
    sinceridad y profundidad, para abrirnos a los demás, abrirnos a Dios y cerrarnos un
    poco a nosotros mismos. Exactamente lo contrario de lo que tendemos a hacer:
    abrirnos a nosotros mismos y cerrarnos a Dios y al prójimo. (Tomado de José Aldazábal)

Guión MISA Miércoles de Ceniza 17 de  febrero 2021

 VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

RITOS INICIALES

LECTURA DE INTENCIONES DEL DÍA 

MONICIÓN DE ENTRADA 

CANTO DE ENTRADA

MIÉRCOLES DE CENIZA

En la Misa de este día se bendice y se impone la ceniza, hecha de los ramos de olivo o de otros árboles, bendecidos en el Domingo de Ramos del año precedente.

Procesión de Entrada

Se omite el acto penitencial, ya que en esta celebración es sustituido por la imposición de la ceniza.

No se canta ni  dice el  Gloria.

Oración colecta

Señor y Dios nuestro, concédenos la gracia de iniciar con el santo ayuno cuaresmal en camino de verdadera conversión, y afrontar con la penitencia la lucha contra el espíritu del mal. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo  y es Dios, por los siglos de los siglos.

Bendición e imposición de la ceniza

Después de la homilía el  Obispo (o sacerdote) , de pie, con las manos juntas dice:

Queridos hermanos: Oremos a Dios, nuestro Padre, para que se digne bendecir con su gracia esta ceniza que vamos a poner sobre nuestra cabeza en señal de penitencia. Y después de una breve oración en silencio prosigue: Señor y Dios nuestro, que te conmueves ante quienes se humillan y hacen penitencia, escucha con bondad nuestra súplica y derrama la gracia X de tu bendición sobre estos hijos tuyos que van a recibir la ceniza, para que sean fieles a las prácticas cuaresmales y así lleguen a celebrar con un corazón puro el misterio pascual de tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Y rocía con agua bendita las cenizas, sin decir nada.

Seguidamente, el sacerdote impone la ceniza a todos los presentes que se acercan hasta él; a cada uno le dice:

Conviértete y cree en el Evangelio.

O bien:

Recuerda que eres polvo y al polvo volverás.

Mientras tanto se canta un canto apropiado.

Acabada la imposición de la ceniza, el sacerdote se lava las manos; el rito se concluye con la oración universal u oración de los fieles.

No se dice Credo.

Oración sobre el pueblo

Infunde el espíritu de compunción sobre los que se inclinan ante ti, Padre poderoso,  para que merezcan conseguir por tu misericordia los premios prometidos a los penitentes. Por Cristo nuestro Señor.

Celebrante (C): En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre. y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes.

Y con tu espíritu.

Saludo del Obispo

ACTO PENITENCIAL

C. Hermanos: para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.

Yo confieso ante Dios Todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra, y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María siempre virgen, a los ángeles, a los santos, y a ustedes hermanos, que intercedan por mí ante Dios nuestro Señor. Amén.

C. Dios Todopoderoso, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

Amén.

CANTO DEL SEÑOR TEN PIEDAD Y CANTO DEL GLORIA (Coro Alaba)

ORACIÓN COLECTA

Amén

LITURGIA DE LA PALABRA (Lecturas)

Todas las lecturas y moniciones serán en vídeo. Colocamos los textos como guía. 

MONICIÓN PRIMERA LECTURA (Video 2)

1ra. LECTURA 

Lectura del libro de Joel

Ahora dice el Señor: Vuelvan a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos. Desgarren su corazón y no sus vestiduras, y vuelvan al Señor, su Dios, porque Él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en amor, y se arrepiente de sus amenazas. 

¡Quién sabe si Él no se volverá atrás y se arrepentirá, y dejará detrás de sí una bendición: la ofrenda y la libación para el Señor, su Dios!  

¡Toquen la trompeta en Sión, prescriban un ayuno, convoquen a una reunión solemne, reúnan al pueblo, convoquen a la asamblea, congreguen a los ancianos, reúnan a los pequeños y a los niños de pecho!

¡Que el recién casado salga de su alcoba y la recién casada de su lecho nupcial!

Entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, los ministros del Señor,

y digan: «¡Perdona, Señor, a tu pueblo, no entregues tu herencia al oprobio, y que las naciones no se burlen de ella! 

¿Por qué se ha de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?» El Señor se llenó de celos por su tierra y se compadeció de su pueblo.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor

Salmo Responsorial

R/. Misericordia, Señor: hemos pecado

V/. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,

por tu inmensa compasión borra mi culpa;

lava del todo mi delito,

limpia mi pecado. R/.

V/. Pues yo reconozco mi culpa,

tengo siempre presente mi pecado.

Contra ti, contra ti sólo pequé,

cometí la maldad en tu presencia. R/.

V/. Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,

renuévame por dentro con espíritu firme.

No me arrojes lejos de tu rostro,

no me quites tu santo espíritu. R/.

V/. Devuélveme la alegría de tu salvación,

afiánzame con espíritu generoso.

Señor, me abrirás los labios,

y mi boca proclamará tu alabanza. 

MONICIÓN 2da. LECTURA 

2da. LECTURA 

Segunda Lectura:

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5,20–6,2

HERMANOS:

Actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.

Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios en él.

Y como cooperadores suyos, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios. Pues dice:

«En el tiempo favorable te escuché,

en el día de la salvación te ayudé».

Pues mirad: ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación.

Palabra del Señor

Te alabamos Señor

Master inicia cuenta regresiva al faltar 10 Seg para estar preparados en Estudio.

CANTO DEL ALELUYA

EVANGELIO

+  Lectura del santo evangelio según san Mateo 6,1-6.16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.

Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.

Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

Palabra del Señor.

Gloria a Ti, Señor Jesús

Enfocar a Mons.  

El Obispo Auxiliar presenta la

HOMILÍA

Master inicia cuenta regresiva al faltar 10 Seg para estar preparados en Estudio. 

Enfocar a Mons. 

CREDO 

Creo en Dios Padre Todopoderoso

Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

ORACIÓN DE LOS FIELES (Obispo)

(Obispo) Invoquemos con corazón unánime y plegaria ferviente, a Dios Padre, fuente y origen de todo bien: A cada invocación responderemos: Escúchanos, Señor.

PETICIONES DE LOS FIELES  (En Vivo)

(Lector) Por la santa Iglesia, reunida aquí en el nombre del Señor y extendida por todo el mundo, roguemos al Señor.

Escúchanos, Señor.

(Lector) Por nuestra comunidad, por su prosperidad y por la de todos los que en ella habitan, roguemos al Señor.

Escúchanos, Señor.

(Lector) Por los que están de viaje, por los enfermos y por los prisioneros, por los pobres y por todos los que sufren, roguemos al Señor.

Escúchanos, Señor.

(Lector) Por nuestros hermanos difuntos, para que Dios los reciba en su reino de luz y de felicidad, roguemos al Señor.

Escúchanos, Señor.

(Obispo) C. Dios nuestro, que en Cristo, tu Hijo, nos has dado el único maestro de sabiduría y el verdadero libertador de las fuerzas del mal, haz que seamos fuertes en la confesión de la fe, para que proclamemos siempre –de palabra y de obra– tu verdad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén

LITURGIA EUCARÍSTiCA

En este momento se arregla el altar con el cáliz y el vino. Es importante visibilizar el gesto, sobre todo el momento de la desinfección de las manos del celebrante y concelebrantes. 

CANTO DEL OFERTORIO

OFERTORIO 

(Obispo)Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

Bendito seas por siempre, Señor.

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

Bendito seas por siempre, Señor.

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS (En Vivo. Mons.)

Oración sobre las ofrendas

Al ofrecerte el sacrificio con el que iniciamos solemnemente la Cuaresma,

te pedimos, Padre, que por las obras de penitencia y caridad,

dominemos nuestras pasiones y, limpios de pecado,

podamos celebrar con fervor la Pascua de tu Hijo,

que vive y reina por los siglos de los siglos.

PLEGARIA EUCARÍSTICA

El Señor esté con ustedes.

y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

C. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario…

…aclamando sin cesar V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación

darte gracias siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno,

por Cristo, Señor nuestro:

Porque concedes generosamente a tus fieles

disponerse a la celebración de la Pascua

con un corazón purificado,

para que, dedicados con mayor entrega

a la oración y a las obras de caridad,

y participando en los misterios que nos dieron nueva Vida,

lleguemos a ser plenamente hijos tuyos.

Por eso con los ángeles y los arcángeles,

y con todos los coros celestiales,

cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar:

CANTO DEL SANTO

CONSAGRACIÓN

(Obispo) Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y + la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.

El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

“Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes”.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

“Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. Hagan esto en conmemoración mía”.

Éste es el Misterio de la fe.

Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

(Obispo) Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y Resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el Pan de vida y el Cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad

a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Continúa los concelebrantes hasta “compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas”. Pendiente en Cámara. 

(Concelebrante) Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra y reunida aquí en el domingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal; y con el Papa Francisco, con nuestro Arzobispo Cardenal Baltazar Porras y su Obispo Auxiliar Luis Enrique Rojas  y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su perfección por la caridad.

Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la Resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen, Madre de Dios, su Esposo San José, los Apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.

(Obispo) Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.

Amén.

RITO DE LA COMUNIÓN

(Obispo) Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

(Obispo) Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador, Jesucristo.

Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: “La paz les dejo, mi paz les doy”, no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes.

Y con tu espíritu.

Dense virtualmente un abrazo de paz.

CANTO DEL CORDERO DE DIOS (coro)

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una Palabra tuya bastará para sanarme.

COMUNIÓN

Comunión de los presentes bajo 1 sola especie. 

Comunión espiritual (voz en off)

 (Sr Freddy)  Comunión Espiritual  

Invitamos a quienes nos siguen a través de la televisión y la radio a realizar una comunión espiritual desde nuestros hogares

Creo, Jesús mío que estás realmente presente

en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo por sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma.

Pero como ahora no puedo recibirte sacramentalmente,

ven a lo menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido,

Te abrazo y me uno del todo a Ti.

Señor, no permitas que jamás

Me aparte de Ti.

Amén.

(San Alfonso María de Ligorio)

Se purifican los vasos sagrados mientras se realiza la purificación. Canto de Comunión Coro Alaba

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Oración después de la comunión

Fortalécenos, Señor Dios, con los sacramentos recibidos

para que nuestro ayuno sea agradable a tus ojos

y cure todos nuestros males.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén

Informaciones Pbro. Ricardo Vielma

COMENTARIOS OBISPO AUXILIAR

RITO DE DESPEDIDA

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

Amén.

Pueden ir en paz.

Demos gracias a Dios.

DESPEDIDA DE LA CADENA RADIAL (Voz en Off)

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