Lecturas de la misa del día de hoy Martes 07 de Noviembre de 2024 (Reflexión)

Padre Jose Luis Toro
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Tips Liturgicos del Dia de Hoy

Verde // Martes de la XXXI semana del tiempo ordinario; feria // Misa de la feria, prefacio común

Citas Bíblicas de hoy

1ª Lectura: Rm 12,5-16a; Salmo: Sal 130; Evangelio: Lc 14,15-24.

PRIMERA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 12, 5-16a

Hermanos:

Nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo, pero cada miembro está al servicio de los otros miembros.

Los dones que poseemos son diferentes, según la gracia que se nos ha dado, y se han de ejercer así: si es la profecía, teniendo en cuenta a los creyentes; si es el servicio, dedicándose a servir; el que enseña, aplicándose a enseñar; el que exhorta, a exhortar; el que se encarga de la distribución, hágalo con generosidad; el que preside, con empeño; el que reparte la limosna, con agrado.

Que su caridad no sea una farsa; aborrezcan lo malo y sigan a lo bueno.

Como buenos hermanos, sean cariñosos unos con otros, estimando a los demás más que a uno mismo.

En la actividad, no sean descuidados; en el espíritu, manteneos ardientes.

Servid constantemente al Señor. Que la esperanza los tenga alegres: estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración.

Contribuid en las necesidades de los santos; practicad la hospitalidad.

Bendecid a los que os persiguen; bendecid, sí, no maldigáis.

Con los que ríen, estad alegres; con los que lloran, llorad.

Tened igualdad de trato unos con otros: no tengáis grandes pretensiones, sino poneos al nivel de la gente humilde.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 130, 1. 2. 3

R. Guarda mi alma en la paz junto a ti, Señor.

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad. R.

Sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre. R.

Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre. R.

EVANGELIO

No invites a tus amigos, sino a pobres y lisiados

Lectura del santo evangelio según san Lucas 14, 15-24

En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús:

—«¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!».

Jesús le contestó:

—«Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados:

«Venid, que ya está preparado».

Pero ellos se excusaron uno tras otro.

El primero dijo:

«He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor».

Otro dijo:

«He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor».

Otro dijo:

«Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir».

El criado volvió a contárselo al amo.

Entonces el dueño de la casa, indignado, le dijo al criado:

«Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos».

El criado dijo:

«Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio».

Entonces el amo le dijo:

«Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa».

Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete».

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN PARA EL DÍA DE HOY

Hermanos y hermanas,

Hoy nos encontramos con tres lecturas bíblicas que nos invitan a reflexionar sobre la importancia de la unidad, la caridad y la humildad.

En la primera lectura, san Pablo nos recuerda que la Iglesia es un cuerpo, y que todos los miembros del cuerpo son importantes. Cada uno de nosotros tiene un don especial que nos ha sido dado por el Espíritu Santo, y ese don es para ser usado en beneficio de los demás.

En el salmo, el salmista nos invita a ponernos en manos de Dios, con humildad y confianza. Dios es nuestro Padre, y nos ama tal como somos. No necesitamos ser perfectos para ser aceptados por Él.

En el evangelio, Jesús nos cuenta la parábola del banquete. En esta parábola, Jesús nos enseña que el Reino de Dios está abierto a todos, sin importar su condición social o económica.

Con un poco de humor, podríamos decir que estas lecturas nos invitan a ser un poco más como un equipo de fútbol. En un equipo de fútbol, todos los jugadores son importantes, y cada uno tiene un rol que cumplir. El portero no puede jugar de delantero, y el delantero no puede jugar de portero. Pero todos trabajan juntos para ganar el partido.

En la Iglesia, es lo mismo. Todos somos importantes, y todos tenemos un rol que cumplir. Si nos unimos y trabajamos juntos, podemos construir un mundo mejor.

Por supuesto, no todo es tan fácil en la vida real. A veces, es difícil trabajar con personas que son diferentes a nosotros. A veces, es difícil ser humildes y reconocer que no somos perfectos.

Pero si recordamos que todos somos hijos de Dios, y que estamos llamados a amarnos unos a otros, podremos superar estas dificultades.

Que Dios nos ayude a ser un pueblo unido, lleno de caridad y humildad.

Amén.

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