Lecturas de hoy Jueves 29 de Junio de 2023 - Fiesta de San Pedro y San Pablo

Tips litúrgicos del Día de hoy

Contenido de este artículo

Rojo // SANTOS PEDRO Y PABLO, APÓSTOLES; solemnidad. // Misa de la
solemnidad, Gloria, lecturas propias, Credo, prefacio propio // Se prohíben otras celebraciones, excepto la Misa exequial. // 1ª Lectura: Hch 12,1-11; Salmo: Sal 33; 2ª Lectura: 2Tim 4,6-8.17-18; Evangelio: Mt
16, 13-19.

LITURGIA DE LAS HORAS: de la solemnidad. Completas del domingo y solemnidades de después de las II Vísperas.
*Arquidiócesis de Maracaibo: San Pedro y San Pablo, Titulares de la Catedral.
*Diócesis de La Guaira: San Pedro, Titular de la Catedral y Patrono de la
Diócesis.
*Arquidiócesis de Coro: Aniversario de la Ordenación Episcopal de Mons.
Roberto Lückert León, Arzobispo emérito (1985).
*Diócesis de Guanare: Aniversario de la defunción de Mons. José Sótero
Valero Ruz († 2012)

Monición de Entrada:

Hermanos y hermanas, sean todos bienvenidos a esta celebración de la Santa Misa en la solemnidad de San Pedro y San Pablo. Hoy recordamos y honramos a dos grandes apóstoles de Jesucristo, quienes entregaron sus vidas por amor al Evangelio. Ellos nos enseñaron el camino de la fe y nos inspiran a seguir a Cristo con valentía y fidelidad. Que esta celebración nos anime a ser testigos intrépidos del amor de Dios en medio de nuestro mundo. Unidos en oración, comencemos esta Eucaristía.

Monición a la Primera Lectura

Escuchemos atentamente el relato de los Hechos de los Apóstoles que nos narra la experiencia de Pedro en prisión y su liberación milagrosa. A pesar de las dificultades y persecuciones, Pedro confió en la protección divina y el Señor acudió en su ayuda. Que esta lectura nos recuerde la importancia de la oración constante y la confianza en Dios en medio de nuestras pruebas y desafíos.

PRIMERA LECTURA

Era verdad: el Señor me ha librado de las manos de Herodes

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 12, 1-11

En aquellos días, el rey Herodes se puso a perseguir a algunos miembros de la Iglesia. Hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan. Al ver que esto agradaba a los judíos, decidió detener a Pedro. Era la semana de Pascua. Mandó prenderlo y meterlo en la cárcel, encargando de su custodia a cuatro piquetes de cuatro soldados cada uno; tenía intención de presentarlo al pueblo pasadas las fiestas de Pascua. Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él.

La noche antes de que lo sacara Herodes, estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con cadenas. Los centinelas hacían guardia a la puerta de la cárcel.

De repente, se presentó el ángel del Señor, y se iluminó la celda. Tocó a Pedro en el hombro, lo despertó y le dijo:

—«Date prisa, levántate».

Las cadenas se le cayeron de las manos, y el ángel añadió:

—«Ponte el cinturón y las sandalias».

Obedeció, y el ángel le dijo:

—«Échate el manto y sígueme».

Pedro salió detrás, creyendo que lo que hacía el ángel era una visión y no realidad. atravesaron la primera y la segunda guardia, llegaron al portón de hierro que daba a la calle, y se abrió solo. Salieron, y al final de la calle se marchó el ángel.

Pedro recapacitó y dijo:

—«Pues era verdad: el Señor ha enviado a su ángel para librarme de las manos de Herodes y de la expectación de los judíos».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 5b)

R. El Señor me libró de todas mis ansias.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloria en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias. R.

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R.

SEGUNDA LECTURA

Ahora me aguarda la corona merecida

Monición a la Segunda Lectura

En la segunda lectura, escucharemos las palabras finales de San Pablo a su discípulo Timoteo. Pablo habla de su propia experiencia de vida y de su pronta partida de este mundo. A pesar de las adversidades y persecuciones que enfrentó, Pablo mantuvo la fe y proclamó el Evangelio con valentía. Oremos para que, al igual que San Pablo, podamos perseverar en nuestra fe hasta el final y recibir la corona de la justicia reservada para todos los que aman la venida gloriosa de nuestro Señor.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 6-8. 17-18

Querido hermano:

Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida.

El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar integro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. Él me libró de la boca del león. El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios.

Aleluya Mt 16, 18

Tú eres Pedro,
y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia,
y el poder del infierno no la derrotará.

Monición al Evangelio

Escuchemos ahora el Evangelio según San Mateo, donde Jesús pregunta a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?" Pedro, movido por el Espíritu Santo, proclama que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios vivo. A partir de esa profesión de fe, Jesús le confía a Pedro la misión de ser la roca sobre la cual edificará su Iglesia. Reflexionemos sobre el papel fundamental de Pedro como el primer Papa y pidamos a Dios que nos conceda la gracia de ser fieles seguidores de Cristo en comunión con la Iglesia.

Escuchemos con atención las lecturas que nos han sido proclamadas, y pidamos a Dios que nos ilumine para comprender su mensaje y nos dé la fortaleza para vivirlo en nuestra vida cotidiana.

EVANGELIO

Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 16, 13-19

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:

—«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?».

Ellos contestaron:

—«Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».

Él les preguntó:

—«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».

Simón Pedro tomó la palabra y dijo:

—«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».

Jesús le respondió:

—«¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo.

Ahora te digo yo:

Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.

Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo».

Palabra del Señor.

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