Evangelio y lecturas de hoy Martes 11 de Julio 2023 - San Benito Abad

Tips litúrgicos del día

Contenido de este artículo

Blanco // San Benito, Abad; memoria obligatoria // Misa de la memoria, prefacio común o de santas vírgenes y religiosos. // 1ª Lectura: Gn 32,22-32; Salmo: Sal 16; Evangelio: Mt 9,32-38.

LITURGIA DE LAS HORAS: de la feria o de la memoria.
XIV semana del T. O. Año impar

artes de la 14ª semana de Tiempo Ordinario

Años impares


PRIMERA LECTURA DE HOY

Te llamarás Israel, porque has luchado con dioses y has podido

Lectura del libro del Génesis 32, 22-32

En aquellos días, todavía de noche se levantó Jacob, tomó a las dos mujeres, las dos siervas y los once hijos y cruzó el vado de Yaboc; pasó con ellos el torrente e hizo pasar sus posesiones.

Y él quedó solo.

Un hombre luchó con él hasta la aurora; y, viendo que no le podía, le tocó la articulación del muslo y se la dejó tiesa, mientras peleaba con él.

Dijo:

—«Suéltame, que llega la aurora».

Respondió:

—«No te soltaré hasta que me bendigas».

Y le preguntó:

—«¿Cómo te llamas?».

Contestó:

—«Jacob».

Le replicó:

—«Ya no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con dioses y con hombres y has podido».

Jacob, a su vez, preguntó:

—«Dime tu nombre».

Respondió:

—«¿Por qué me preguntas mi nombre?».

Y le bendijo.

Jacob llamó a aquel lugar Penuel, diciendo:

—«He visto a Dios cara a cara y he quedado vivo».

Mientras atravesaba Penuel salía el sol, y él iba cojeando. Por eso los israelitas, hasta hoy, no comen el tendón de la articulación del muslo, porque Jacob fue herido en dicho tendón del muslo.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial del día de hoy

Salmo 16, 1. 2-3. 6-7. 8 y 15 (R.: 15a)

R. Yo con mi apelación vengo a tu presencia, Señor.

Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R.

Emane de ti la sentencia,
miren tus ojos la rectitud.
Aunque sondees mi corazón,
visitándolo de noche,
aunque me pruebes al fuego,
no encontrarás malicia en mí. R.

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras.
Muestra las maravillas de tu misericordia,
tú que salvas de los adversarios
a quien se refugia a tu derecha. R.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R.

EVANGELIO del día de hoy

La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 9, 32-38

En aquel tiempo, presentaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló.

La gente decía admirada:

—«Nunca se ha visto en Israel cosa igual».

En cambio, los fariseos decían:

—«Éste echa los demonios con el poder del jefe de los demonios».

Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias.

Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor.

Entonces dijo a sus discípulos:

—«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».

Palabra del Señor.

Reflexión al Evangelio de hoy

Las lecturas de este día nos hablan de la lucha y de la bendición de Dios. En la primera lectura, vemos cómo Jacob se enfrenta a un misterioso personaje que resulta ser Dios mismo. Jacob lucha con él toda la noche, sin soltarlo, hasta que recibe su bendición. Dios le cambia el nombre a Israel, que significa “el que ha luchado con Dios y con los hombres, y ha vencido”. Jacob queda cojo, pero también transformado por el encuentro con Dios.

En el salmo, el salmista expresa su confianza en Dios como su defensor y su salvador. Él le pide a Dios que lo escuche y lo atienda, y que lo guarde como la niña de sus ojos. Él dice que Dios es su porción y su herencia, y que lo llenará de gozo en su presencia.

En el evangelio, Jesús sigue realizando milagros y mostrando su poder sobre el mal. Él expulsa a un demonio mudo de un hombre, y le devuelve el habla. La gente se maravilla, pero algunos fariseos lo acusan de actuar por el poder del príncipe de los demonios. Jesús se compadece de las multitudes, que están como ovejas sin pastor, y les anuncia el reino de Dios. Él les dice a sus discípulos que la cosecha es abundante, pero los obreros son pocos, y que pidan al dueño de la cosecha que envíe obreros a su mies.

Estas lecturas nos invitan a reflexionar sobre nuestra lucha y nuestra bendición. ¿Hemos tenido alguna experiencia de lucha con Dios o con nosotros mismos? ¿Qué hemos aprendido de esa lucha? ¿Hemos recibido la bendición de Dios? ¿Le agradecemos por ella? ¿Reconocemos el poder y la misericordia de Jesús en nuestra vida? ¿Nos dejamos liberar por él de todo lo que nos impide hablar y actuar bien? ¿Colaboramos con él en la evangelización de las multitudes? Que el Señor nos fortalezca en nuestra lucha y nos bendiga con su gracia. Amén.

Texto generado con IA.

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