El Padre Sam anuncia un cambio radical en su ministerio: ¿Qué significa su dispensa del estado clerical?

Camino y Oración

El sacerdote Samuel Bonilla Amaya, de ascendencia salvadoreña y reconocido en las redes como «Padre Sam», ha anunciado su intención de solicitar la dispensa del estado clerical, una decisión significativa en su trayectoria eclesiástica.

Iniciando su camino como diácono el 20 de junio de 2023, recibió la ordenación sacerdotal el 16 de enero de 2023. Dentro de su labor, colaboró en medios como ACI Prensa y ChurchPop, mostrando un compromiso activo con la comunidad católica.

Mediante un video difundido el 15 de noviembre, este sacerdote de 34 años compartió su reflexión y decisión con sus seguidores: «Después de un tiempo de profunda reflexión, apoyo espiritual, y diálogo con las autoridades correspondientes, opté, en libertad y conciencia, solicitar al Santo Padre la dispensa del estado clerical, renunciando así al ejercicio del sacerdocio ministerial».

El Código de Derecho Canónico, en su canon 290, establece la permanencia de la ordenación sagrada una vez conferida válidamente. No obstante, el canon 292 permite al clérigo solicitar la dispensa, lo que implica la renuncia a los derechos y obligaciones inherentes al estado clerical.

En esta línea, el sacerdote, ahora bajo el nombre de Cathopray en redes sociales desde junio, aclaró: «Continuaré siendo sacerdote, pero no ejerceré mi ministerio. Esta decisión, aunque difícil, la tomo con paz en mi corazón. No renuncio a la Iglesia ni a mi fe católica».

Expresó su gratitud a la Iglesia y reconoció el apoyo recibido del Padre Reinaldo Sorto, así como del Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, Arzobispo Emérito de Tegucigalpa (Honduras), quien fungió como un padre y brindó apoyo incondicional desde su encuentro.

Con reconocimiento a otros líderes religiosos que lo acompañaron, el sacerdote enfatizó su retiro «con gratitud, reconociendo la obra realizada por el Señor a través de mi labor frágil. He vivido mi ministerio con alegría y pasión».

En un gesto de humildad, pidió perdón por cualquier daño causado y reconoció a aquellos que puedan sentirse afectados por esta decisión: «Entiendo las posibles tristezas o decepciones. Esta determinación ha sido meditada y respaldada».

Esta significativa elección marca un nuevo rumbo en la vida del Padre Sam, quien espera continuar su servicio al Señor desde una nueva perspectiva, siempre arraigado en su fe y compromiso con la Iglesia.

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