¿Cuál es el significado de la Navidad?

Comparte
0
(0)

El término Navidad proviene del latín “nativita” o “nativitae” que significa nacimiento y si bien, muchas personas tienen claro que en estos días del mes de diciembre se celebra el cumpleaños de “Alguien” y a veces dejamos al cumpleañero por fuera de la celebración. Por eso es importante conocer el verdadero significado de la Navidad.

La Navidad es una celebración de la Iglesia Católica, y de cristianos de otras denominaciones para festejar el nacimiento de Jesucristo.

La fiesta de la Navidad se conmemora el 25 de diciembre, fecha única en casi todo el mundo, y aunque no se tiene exactitud ni documentos que certifiquen el tiempo exacto del nacimiento de El Salvador, las personas alrededor del planeta consideran esta fecha.

Para saber más sobre los estudios históricos y/o científicos que señalan esta fecha como día del Nacimiento de Cristo. Para saber mas recomendamos investigar en La Enciclopedia Católica de Aciprensa.

El verdadero significado de la Navidad

Entonces, el 25 de diciembre recordamos la natividad del Niño Dios, pero no como un acontecimiento pasado o un hecho que ocurrió hace más de dos mil años y que nada tiene que ver con el presente, sino como un cumpleaños real de Dios hombre, quien es eterno en su divinidad y para quien no existe el tiempo, o por lo menos no como lo entendemos los humanos.

En la Santa Misa de la noche de Navidad, repetiremos en el salmo “Hoy nos ha nacido el Salvador” Esta frase de la Liturgia nos da el sentido de actualidad, pues La Palabra es siempre
viva y actual.

Así el Señor se nos da cada día; especialmente en Navidad, donde quiere renacer en nuestro corazón. Y en el tiempo de adviento estamos preparándonos para ese volver a nacer de Él en nosotros.


Por su parte Su Santidad Papa Francisco, explicó :

“Jesús, con su nacimiento, se hizo un puente entre Dios y los hombres, reconcilió la tierra y el cielo, recompuso a toda la raza humana en la unidad”.

Papa Francisco

La Navidad en la Liturgia

La Santa Madre Iglesia, a través del ciclo litúrgico nos permite meditar toda la vida terrenal de Nuestro Señor Jesucristo.

En este sentido, Benedicto XVI nos enseña que “la Navidad se celebra como el entrar de Dios en la historia, haciéndose hombre para restituir el hombre a Dios: marca, por así decirlo, el momento inicial” (…)

El Papa emérito nos hace pensar en la Pascua, desde la Navidad pues: “La encarnación y el nacimiento de Jesús nos invitan a dirigir, desde ya, la mirada sobre su muerte y su resurrección: Navidad y Pascua, ambas son fechas de redención.”

Te recomendamos este artículo: La Navidad su verdadero significado.

¿Cómo vivir la Navidad?

El Sumo Pontífice hizo una petición especial a los jóvenes que recibió en el Vaticano en este diciembre y les dijo:

“Les doy una tarea para hacer en casa: en el día de la Navidad reúnanse en oración y, con el mismo asombro de los pastores, miren al Niño Jesús, que vino al mundo para traer el Amor de Dios, lo que hace que todas las cosas sean nuevas”

Papa Francisco

Querido lector, creo que esta labor podemos hacerla cualquiera de nosotros sin importar la edad cronológica que tengamos.


Quiero dejarte una Carta e imaginemos cómo se sentirá este cumpleañero:

Como sabrás, nos acercamos nuevamente a la fecha de mi cumpleaños.  Todos los años se hace una gran fiesta en mi honor y creo que en este año sucederá lo mismo. En estos días la gente hace muchas compras, hay anuncios en la radio, en la televisión. En todas partes no se habla de otra cosa, sino de lo poco que falta para que llegue ese día. 
La verdad, es agradable saber que al menos un día del año algunas personas piensan un poco en mí. Como tú sabes, hace muchos años empezaron a festejar mi cumpleaños. Al principio no parecían comprender y agradecer lo mucho que hice por ellos, pero hoy en día muy pocos son conscientes de para qué lo celebran. La gente se reúne y se divierte mucho, pero no sabe de qué se trata. Recuerdo el año pasado, al llegar el día de mi cumpleaños hicieron una gran fiesta en mi honor. Había cosas muy deliciosas en la mesa, todo estaba decorado y recuerdo también que había muchos regalos; pero, ¿sabes una cosa?, ni siquiera me invitaron. Yo era el invitado de honor y ni siquiera se acordaron de invitarme. Ni siquiera se molestaron en bendecir la mesa.
La fiesta era para mí y cuando llegó el gran día me dejaron afuera, me cerraron la puerta..., y yo quería compartir ese momento con ellos.
La verdad, no me sorprendí. Porque en los últimos años todos me cierran la puerta. Y, como no me invitaron, se me ocurrió entrar sin hacer ruido. Entré y me quedé en el rincón. Estaban todos bebiendo, había algunos ebrios contando chistes, carcajeándose. Lo estaban pasando en grande. Para colmo, llegó un viejo gordo vestido de rojo, de barba blanca y gritando ¡Ho-Ho-Ho-Ho! Parecía que había bebido de más. Se dejó caer pesadamente en un sillón y todos los niños corrieron hacia él diciendo: "¡Santa Claus, Santa Claus!" "Papá Noël, Papá Noël!" ¡Como si la fiesta fuese en su honor!
Llegaron las doce de la noche y todos comenzaron a abrazarse; yo extendí mis brazos esperando que alguien me abrazara y .... ¿sabes? Nadie me abrazó...
De repente todos empezaron a repartirse los regalos, uno a uno los fueron abriendo, hasta que se abrieron todos. Me acerqué para ver si de casualidad había alguno para mí. ¿Qué sentirías si el día de tu cumpleaños se hicieran regalos unos a otros y a tí no te regalaran nada? Comprendí entonces que yo sobraba en esa fiesta, salí sin hacer ruido, cerré la puerta y me retiré.
Cada año que pasa es peor, la gente sólo se acuerda de la cena, de los regalos y de las fiestas, y de mí nadie se acuerda. Quisiera que esta Navidad me permitieras entrar en tu vida, siquiera que reconocieras que hace casi dos mil años que vine a este mundo para dar mi vida por tí en la cruz y de esta forma poder salvarte. Hoy sólo quiero que tú creas esto con todo tu corazón.
Voy a contarte algo, he pensado que como muchos no me invitaron a su fiesta, voy a hacer la mía propia, una fiesta grandiosa como la que jamás nadie se imaginó, una fiesta espectacular.
Todavía estoy haciendo los últimos arreglos, por lo que este año estoy enviando varias invitaciones y es este día, hay una invitación para tí. Sólo quiero que me digas si quieres asistir, te reservaré un lugar, y escribiré tu nombre con letras de oro en mi gran libro de invitados. En esta fiesta sólo habrá invitados con previa reserva, y se tendrán que quedar afuera aquellos que no contesten mi invitación. Prepárate porque cuando todo esté listo, daré la gran fiesta.
Hasta pronto. Te espero... en Navidad, en la Eucaristía, en el pesebre, en la oración y en el bien que hagas en favor de los demás.

JESÚS DE NAZARETH

Nota: Si crees en mí y lo deseas, comparte este mensaje con las personas que más quieras, pero antes de Navidad, para que sepan el significado de esos días como ahora tú y yo lo conocemos.

¿De cuánta utilidad te ha parecido este contenido?

¡Haz clic en una estrella para puntuar!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *